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Cartas al director

Complejo de Edipo

Solemos referirnos al «complejo de Edipo» como el comportamiento de un niño enamorado de su madre por referencia al mito clásico, en realidad, el mito de Edipo no tiene nada que ver con eso: la moraleja de la historia del rey de Tebas es que no se puede luchar contra el destino, es un relato determinista. En su artículo «¿Juega Dios a los dados? La respuesta cuántica a la frase más famosa de Einstein», Juan Antonio Aguilar Saavedra razona sobre el determinismo, Dios y la física cuántica. Einstein era un científico que siempre le estaba buscando las cosquillas a Dios (el lo llamaba 'el viejo', cuando, en realidad, Dios es un niño). El problema de los científicos es que introducen a Dios en sus fórmulas como si fuera una variable. No entienden a Dios. Pretender entenderlo todo es pretender ser «todo», pretender ser Dios, y, como humanos, es un anhelo absolutamente pueril e imposible. Somos concreciones, nuestros concretos cerebros no pueden ni con la mitad de las noticias que escuchamos en la radio, hay que ser mucho más humildes para acercarse a Dios. Ni Juan, ni Cristina ni el Deep Blue pueden entenderlo todo. Yo diría que la clave para acercarse a Dios y entender más no es la razón, precisamente, sino la empatía.

Si consideramos que Dios es amor, no un viejo que intenta jugar al escondite –o a los dados– con nosotros, si aparcamos la razón –cosa que los científicos tienen muy difícil– temporalmente, podremos entender que, en el lenguaje del amor, el respeto es fundamental. Dios, por tanto, debe respetarnos, y, en consecuencia, debe permitirnos ser libres. El determinismos y la libertad son bastante incompatibles, ¿entiende por dónde voy? Sí, señores científicos, todo está escrito y como todo está escrito a nosotros nos toca elegir. ¿Es la libre elección una falsedad, es una ilusión? Es amor, señores, pero ustedes pueden seguir flagelándose. Como dijo Hawking: «Dios no sólo juega a los dados sino que a veces los arroja donde no podemos verlos», y lo hace por amor, tal vez para que nos vayamos acercando a Él.