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Cartas al director

Una Europa alegre

La alegría de la Unión Europea con la ansiada derrota de Orban une, una vez más, a socialistas, desaparecidos también en Hungría, y a los populares europeos. Celebran que, después de 16 años, Hungría recupere el Estado de derecho mientras en España desaparece a base de machetazos en la libertad de información y de expresión, intervencionismo empresarial y control de las instituciones destinadas a controlar al Ejecutivo.

Europa se rasgaba las vestiduras por el acercamiento de Hungría a su vecina Rusia mientras parece muda y expectante mientras Sánchez es homenajeado en la mayor dictadura comunista, que aparece, por obra y gracia de los negocios, más fiable que nuestro aliado EE.UU.

Orban se va del poder sin oponer resistencia. Eso esperamos de otros autócratas.

Y la UE celebra que ya podrán entregar a Zelenski 90.000 millones para que los gaste en comprar a la propia UE armas, carros blindados, drones... con los que prorrogar la guerra de Ucrania y el sufrimiento del pueblo ucraniano, quizá trasladable a toda la vieja Europa.

La derrota de Orban pretenden que sea la derrota de Abascal, obviando que, pese a la campaña, sigue subiendo en intención de voto. Por mucho que sus votantes insistimos en que el PP debe pactar con Vox, y a la inversa, para salvar el Estado de derecho y la democracia liberal, el PP, que tanto se columpia en otros temas, en este lo sigue teniendo claro. Solo puede quedar uno.