Cartas al director
Inyección de valores
La clase política es el espejo en que nos miramos y no estamos muy conformes con la imagen que nos ofrece. El pasado y el presente nos trae recuerdos de escenas cuando menos de picaresca, en que el poderoso caballero que es don dinero, como diría don Francisco de Quevedo, se erige en protagonista, de manera que quienes pugnan por coger los mandos de nuestro barco deben presentarse bien duchados, pues el olor que desprenden quienes trajinan ahora el poder ya hieden.
Pero no debe extrañarnos la deriva de corrupción de la clase política si no tratamos de hacer una biopsia al conjunto de la sociedad y solo en el caso de no encontrar patologías sociales podremos condenar a esa clase política que como está en el escenario escandaliza a los espectadores. Ocurre también que hay quienes condenan a unos por el pasado y otros por pasado y presente obrando con tretas sectarias de chantajistas con tal de sacar tajada.
La situación española no ofrece optimismo además por el fraccionamiento y la polarización que algunos se han afanado en extremar. Solo inyectando savia nueva con valores contrastados en ética y moral podremos regenerar lo que tenemos y despejar el horizonte de convivencia.