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Cartas al director

Censura inconstitucional

Hace diez meses la Mesa del Congreso, o sea PSOE y Sumar, aprobó un reglamento que introduce límites a la libertad de expresión en la sede de la soberanía nacional. Como bien sabemos que, en democracia, la libertad de expresión solo puede ser limitada con aval judicial, es evidente que ese reglamento surge a raíz de la decisión de responder atacando a todo aquel que ose cuestionar públicamente al sanchismo, o sea, al poder.

Cuando la libertad de expresión la limitan los políticos por vía reglamentaria, la democracia pierde y el totalitarismo gana pues se introduce, bajo el disfraz de protección de las buenas maneras, la censura.

Cobardemente, o interesadamente, la FAPE, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, celebra que se instaure la censura en el Congreso, sin darse cuenta de que se abre una puerta a la expulsión de periodistas «incómodos». Ellos hoy se quedan pero mañana... Recordemos cómo perdieron sus cabezas por la guillotina los mismos que aplaudían cuando el invento se estrenó.

Los ciudadanos estamos ya suficientemente curtidos en democracia como para distinguir por nosotros mismos qué periodistas y comunicadores merecen nuestro crédito y cuáles no son de fiar. No necesitamos ni queremos que el poder, ejecutivo y mediático, decida por nosotros y nos intente educar.

Es un alivio que algunos políticos hayan tenido el valor de defender los derechos constitucionales y ojalá el asunto se lleve hasta el Tribunal Constitucional. Para comprobar si este avala el recorte arbitrario de la libertad de información y que sean los que mandan los que decidan quien entra en nuestra Casa, en la Casa de la soberanía nacional.

Teresa Rivera Iglesias

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