Cartas al director
Un incierto futuro
Las fuerzas que se oponen al actual Gobierno ya se están frotando las manos, pensando que es cuestión de tiempo el cambio político. Yo no estaría tan seguro. Cierto que el sanchismo ha utilizado la mentira, está impregnado de corrupción, es opaco y falto de transparencia en el uso del presupuesto (recordemos que lo tiene prorrogado desde hace tres años) y menoscaba las principales instituciones que conforman nuestro Estado de derecho. En estas condiciones vemos como, día tras día, para tapar esta penosa situación, saca a relucir cualquier tema impactante para desviar la atención de los asuntos que preocupan a los españoles.
Nunca entrará a un debate serio y honesto para tratar de la gobernanza porque sabe que lo tiene perdido ante el actual panorama. Necesita algo más potente, algo que conmueva los cimientos de España. Algo que, fuera del debate de los asuntos de gobierno, resulte dramático y permita luchar en otro campo en el que se muestre cómodo. Necesita la confrontación sistemática, que maneja con maestría, un cambio de rumbo. Esta confrontación sería la herramienta que utilizaría para remover a la sociedad, dividiéndola una vez más de manera radical.
Para ello, llegado el momento, es muy posible que plantee un cambio constitucional profundo, una idea que revolotea en ese mundo desde hace tiempo. La propuesta, utilizando de forma sibilina un pseudolenguaje, sería de facto una nueva constitución de corte confederal, donde la soberanía quedase diluida y el papel de la corona, en el mejor de los casos, fuera testimonial sin las poderosas armas que tiene actualmente en nuestra Constitución (artº 62h y 8). En esa tarea tendría asegurada la colaboración incondicional de sus aliados de la izquierda radical y el nacionalismo Un sistema confederal sería la definitiva división de la España actual.