Cartas al director
Conducir, ¿necesidad o lujo?
Una persona quiere trabajar, necesita independencia, sueña con un coche... pero no puede permitírselo. No porque no quiera o falte voluntad, sino porque es muy difícil económicamente.
Las prácticas salen por un ojo de la cara, y, a veces, te piden un riñón como avalista. La gasolina está por las nubes, y sigue subiendo, como todo. Un vehículo de segunda mano cuesta una fortuna, casi lo mismo que uno nuevo. Del seguro para noveles ni hablemos. Y los salarios, estancados desde hace años.
Cada vez que alguien se atreve a quejarse, la respuesta llega como un bofetón de moral y progreso social: «Es por la sostenibilidad. Es por el planeta. Agenda 2030». Como si todo esto fuese un sacrificio ambiental noble y no una realidad brutal que empobrece a millones de españoles.
Los salarios no aumentan, incluso se reducen. Todo lo demás sube. Y mientras tanto, nos cargan de culpa: «Tienes que ser sostenible, usa transporte público, ponte a trabajar, no contamines». ¿Y qué pasa en los pueblos sin transporte? ¿Y el trabajador que necesita un coche para llegar al curro? ¿Cómo llegamos a la «España vaciada»?
La verdad duele: la sostenibilidad y la Agenda 2030 se han convertido en la mejor cortina de humo para ocultar que la gente no llega a fin de mes. Conducir, que debería ser una necesidad básica, es ahora un lujo al alcance de pocos.