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Cartas al director

Si de verdad...

Europa se endeudó. Los fondos Next Generation EU se presentaron como una inversión histórica destinada al futuro de las próximas generaciones: una oportunidad para reconstruir el continente tras la pandemia, modernizar sus economías y proteger a quienes más lo necesitaban.

Sin embargo, la ciudadanía no percibe con claridad los resultados. No sabemos con precisión dónde han acabado buena parte de aquellos recursos, ni por qué no se han traducido en viviendas asequibles, en una educación transformada para generar empleo de futuro o en una sanidad pública que no se ahogue por falta de personal y medios materiales.

Tal vez la inflación no habría podido evitarse por completo. Pero el sufrimiento que padecen millones de personas sí habría podido amortiguarse con una gestión más rápida, transparente y orientada al interés general.

Si de verdad hubiera existido voluntad política para decidir el destino real de este endeudamiento, hoy no asistiríamos a la indignación que recorre las calles europeas.

¿De quién es esta ineptitud? ¿O estaba previsto que los grandes destinatarios fueran las grandes empresas, mientras los ciudadanos recibían promesas, plazos y explicaciones? De aquellas decisiones, de aquella forma de gobernar, recogemos ahora la violencia desatada en el viejo continente.