Cartas al director
Que bochorno de país
En este momento de profundo dolor, quisiera expresar mi más sincero pésame y cercanía a todas las familias de las víctimas del accidente del tren.
Quien detenta un alto cargo público asume el control de todo su departamento. Por lo tanto, asumir responsabilidades políticas implica también responder –de forma inmediata, sin necesidad de esperar a que concluyan los largos plazos de las investigaciones judiciales o administrativas– de los errores cometidos por sus subordinados o por fallos sistémicos en los servicios públicos que dirigen, aunque no intervenga directamente en la acción fraudulenta o errónea. Y en el ámbito de la ética pública y la calidad democrática normalmente se traduce en su cese o dimisión del cargo.
Lamentablemente, estamos asistiendo atónitos a una tragedia (accidente ferroviario de Urda) que tiene un antecedente muy cercano (accidente ferroviario de Adamuz) presuntamente como consecuencia de una pésima gestión en el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias y/o sistemas de seguridad que permiten el control continuo automático de la marcha del tren (LZB), respectivamente. El sistema LZB (en espera de ser sustituido por un sistema digital de protección mucho más avanzado) permite, por ejemplo, que si el tren se aproxima peligrosamente a otro vehículo detenido en el mismo tramo de vía emite alarmas sonoras. Si no hay respuesta humana inmediata se activan de forma autónoma el freno de emergencia para frenar por completo el convoy sin necesidad de intervención del maquinista.
Pero el ministro del ramo no ha tenido otra ocurrencia, para excluir su responsabilidad, que señalar –sin una investigación rigurosa previa– a un «operario» del centro de control; y haber filtrado maliciosamente la conversación que mantuvo con el maquinista (fallecido en el accidente), cuando debiera haber sido garante de la custodia de dicho diálogo, a efectos judiciales. Además, si el sistema LZB está activado y/o funcionando con normalidad ante un fallo informático en los ordenadores de la estación de control los trenes afectados en el tramo se detienen automáticamente por seguridad, sin requerir decisiones humanas. Hay que tomar medidas para que esto no vuelva a suceder.