Fundado en 1910

Cartas al director

(No) Da igual

Hartazgo. Esta es la sensación que la mayoría de ciudadanos de nuestro país tenemos. Póngase por delante que no soy militante de ningún partido, fanático, ni tan siquiera simpatizante, pero la situación actual que estamos viviendo en España me ha llevado al límite.

Seré breve y conciso, aunque ocho años dan para mucho que hablar. Sí, quiero y deseo caer en la típica frase en la que «esto no va de colores», porque realmente es así. Durante toda esta época de gobierno tras Mariano Rajoy, se ha podido avanzar en ciertas cuestiones sociales como mejoras salariales de los que menos cobran (con sus matices), del logro del permiso de paternidad y alguna cosa más que en 2920 días han sido suficientes para, además, fracturar un país desde donde más nos duele, su integridad y corazón.

Es palpable que el clima es tóxico, no podemos debatir justamente y utilizan toda la maquinaria sanguinaria de la que cualquier Estado puede gozar para evitar su penitencia. El pueblo sí olvida. Tenemos ese defecto, y somos cómplices por ello. Recordad cualquier desgracia que hemos sufrido en este país, todo queda en el olvido. Da igual que unos ciudadanos se vean arrasados por una dana y queden desamparados por la acción de los que mandan y pueden poner soluciones; da igual que infecten las instituciones públicas para parasitar y poblarlas de su gente corrupta; da igual que ya en este país se normalice criminalizar y perseguir a los jueces; da igual que los medios que tienen que ser imparciales sean descaradamente parciales; da igual que se pacten con los herederos de una banda terrorista; da igual ayudar y amnistiar a delincuentes; da igual que seamos el único país de la historia donde se produzcan dos tragedias ferroviarias en el mismo año debido a la clara dejadez en el cuidado de nuestras infraestructuras; da igual que te mientan a la cara; da igual que destrocen ordenadores con información necesaria o que utilicen dinero negro; da igual que roben; da igual que no te den explicaciones, da igual que da igual todos los ejemplos que pueda llegar a mencionar en este texto, porque todo se olvida. Quiero llorar de rabia, decepción y desesperanza.

Es aquí cuando cada uno de nosotros tenemos que reflexionar y levantarnos para decir «no me da igual». No me da igual porque quiero que tengamos un futuro próspero y ambicioso, donde todas las instituciones y organismos sean independientes de los parásitos que nos gobiernen. No me da igual porque quiero poder discutir amablemente de cuestiones sociales y vitales con gente que no piense como yo.

Señores, estamos en la UVI, o despertamos por nosotros mismos para ayudarnos los unos a los otros, o esa máquina que nos sostiene se apagará, y con ella nuestra esperanza e ilusión.

Carlos Morales Casas

Más cartas al director

  • Solidaridad espontánea

  • Dimisión de Puente

  • Relatos 'fake'

  • Lo inverosímil ocurre en España

  • El error humano. Su origen

  • tracking

    Compartir

    Herramientas