24 de septiembre de 2022

editorial

Los ERE juzgan al PSOE de Sánchez

El mayor caso de corrupción de la historia ayudó al PSOE en su conjunto a acudir a sucesivas Elecciones con un granero electoral clientelar que contradice la esencia de la democracia

El Tribunal Supremo ha confirmado las dos sentencias de la Audiencia Provincial de Sevilla contra Manuel Chaves y José Antonio Griñán, cabecillas de la trama de los ERE que desvió casi 700 millones de euros públicos a consolidar un sistema clientelar en Andalucía durante lustros.
El demoledor fallo, que no se conocerá en su totalidad hasta septiembre, condena a seis años de cárcel a Griñán y a nueve de inhabilitación a Chaves, dos presidentes de la Junta, pero también del PSOE, donde fueron ascendidos a sabiendas del mayor caso de corrupción de la historia de España.
Porque escándalos ha habido muchos, pero en ninguno se implicó un Gobierno, se utilizaron así a las instituciones públicas, se malversó tanto dinero y se hizo todo con un objetivo tan perverso como adulterar, nada menos, el desarrollo normal de un sistema democrático.
Porque más allá de lo obsceno del caso, con escenas infames de derroche en fiestas, drogas y prostíbulos; lo que realmente se ha condenado políticamente es al conjunto del PSOE, que se sirvió de un dopaje perverso para captar voluntades y evitar la alternancia.
Y ese dopaje no solo les permitió a los socialistas mantenerse en el poder durante 36 años, sino que consolidó a su federación andaluza como gran granero para el conjunto del PSOE, que tal vez nunca hubiera obtenido sus victorias más rotundas sin la aportación del voto masivo de una Comunidad donde la corrupción y el clientelismo fueron sistémicos y con un claro objetivo político.
En España se derribó a un Gobierno legítimo y a un presidente decente, Mariano Rajoy, apelando a una sentencia menor inflada por un juez cercano al PSOE y a Podemos. Y el beneficiario de ese asalto, que había perdido dos Elecciones Generales consecutivas, fue Pedro Sánchez.
Y antes de eso, la federación socialista andaluza le hizo secretario general cuando, siendo un completo desconocido, Susana Díaz le apoyó como relevo de Rubalcaba para que le guardara el sitio hasta que ella misma saltara de Sevilla a Madrid, algo que nunca ocurrió.
En resumen, la historia del PSOE, de sus dirigentes antiguos y de sus sucesores, está íntimamente relacionada con los abusos perpetrados en Andalucía con dinero público. Lejos de ser los ERE un asunto del pasado, lo es de rabiosa actualidad, hasta el punto de que Sánchez ha designado como número dos del partido a una dirigente, María Jesús Montero, marcada por su presencia en aquellos años de dominio absolutista del PSOE andaluz.
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