07 de diciembre de 2021

Peligrosas turbulencias

En las calles se empieza a imponer el hartazgo y la indignación, los responsables del desastre son increpados e insultados por la población en cuanto se apean del coche oficial y pisan la calle aunque, eso sí, rodeados de guardaespaldas y protección policial con agentes a los que, por otra parte, se humilla y desprecia

Hay veces que España y los españoles parecemos no tener remedio. Asistimos con pasividad y una más que negativa complacencia a un viaje sin destino por una vía al final de la cual solo se anuncia la oscuridad y la autodestrucción, y mientras contemplamos los beodos vaivenes de un Gobierno ebrio de poder que puede beber matarratas y tragarse los mayores detritus con tal de sentarse en los mullidos sillones de la inactividad, dejándose conducir por chóferes y guardaespaldas, rodeándose de centenares de asesores de lo inútil con gente que no han dado un palo al agua jamás, al igual que sus jefes, pero eso sí, con sueldos extraordinarios, tarjetas de crédito y protagonismos de primera fila.
Ahora, después de los últimos años hasta se han convertido en profesionales de la mentira y la estulticia copiando las maneras del jefe que tiene acogotado a todo el que le rodea y silenciada toda disidencia en el seno de un partido que fue y sigue siendo necesario en España en su versión original y no como ahora se presenta pilotado por una banda de arribistas sin pasado y mucho más sin futuro, tan solo con lo que puedan rapiñar en su actual y efímero presente.
Nuestro país está demostrando que lo aguanta todo pues con una credibilidad bajo tierra, una economía por los suelos, una corrupción que ha mutado de los sobres, propinas y mariscadas con alterne, a las subvenciones, creación de millonarios puestos de trabajo y chiringuitos que esconden todavía una corrupción mayor y desmesurada perfidia; todavía se deja someter y dobla el espinazo como hace la servidumbre.
No sé si alguien puede intuir hasta cuándo llegará la paciencia y el sometimiento, muy probablemente hasta la próxima contienda electoral en dos años aunque mucho me temo que para entonces muy poco quedará para salvar de lo que la sociedad y dos generaciones de españoles hemos construido y que unos zánganos se habrán llevado por delante.
La falsa estabilidad del Gobierno no responde a programas políticos e iniciativas de futuro pues solo se sustenta en que los sillones los ocupen sus excelentísimas posaderas, se rieguen de millones las tierras vascas que ya gozan de los máximos privilegios, se blanqueen asesinos tintados de sangre y se permita a cambio de unos votos el enfrentamiento social, la muerte cultural y la decadencia más atroz en Cataluña.
Todo ello unido a la cada vez más menguante fuerza comunista de un Podemos que pudieron entonces y no han podido ya más después de que sus líderes y lideresas se hayan instalado en la propia casta a la que despreciaban una vez conseguidas casas, piscinas, jardines, fotos en Vogue, vestidos Escada y zapatos de tacón Jimmy Choo.

Lu Tolstova

Y toda la buena gente que acampó en Sol reclamando justicia e igualdad ven perdido un sueño en el que creyeron pues los inductores están ya todos colocados y ellos siguen reclamando como entonces que alguien les ayude a llenar la cesta de la compra.
España está instalada en la mentira, todo lo que se nos dice es falso y para silenciar las verdades bastan un puñado de millones a los medios de comunicación para callar, ocultar y llenar con falsa propaganda las virtudes de un Gobierno de la nación y algunos autonómicos que se hallan enfrentados entre sí, arruinados y moribundos terminales, pero hay mucha gente viviendo de ello y resulta al final que va dando resultado la política de que cuánto más descontento, más asesores y enchufados. Y listo.
A todo ello algunos medios honrados, coherentes y valientes se enfrentan solos y sin recursos a poner el contrapunto con un esfuerzo personal y empresarial titánico.
También la sociedad civil a la que nadie riega con recursos se organiza como puede plagada de héroes voluntarios que a costa de su propia piel pelean en todos los frentes posibles contra el monstruo aunque solo sea en guerra de guerrillas, emboscadas, alertas a la población con un coro de voces que, aunque potentes, rozan la clandestinidad.
Pero en las calles, casas, familias y colectivos se empieza a imponer el hartazgo y la indignación, los responsables del desastre son increpados e insultados por la población en cuanto se apean del coche oficial y pisan la calle aunque, eso sí, rodeados de guardaespaldas y protección policial con agentes a los que, por otra parte, se humilla y desprecia.
Yo hoy sueño, desde mi modesta persona, con que sea la gente, la ciudadanía, la calle y la cultura del esfuerzo la que obligue a enderezar el rumbo de nuestro país, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. En soñar soy el primero pero no el único como cantaba Lennon y el imaginario colectivo es el poder del ser humano. Personalmente hace ya tiempo que estoy en la lista de la Agenda del Cambio para España. ¿Alguien más se apunta?
Mariano Gomá es presidente de España Cívica

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