10 de diciembre de 2022

En Primera LíneaMariano Gomá

Lástima

Al sanchismo debería expulsarlo el propio partido socialista, el socialismo coherente y moderno que ya han abrazado todas las comunidades europeas

Vivimos unos momentos especiales en los que, amparados en una guerra y sus consecuencias económicas y energéticas, la política se aprovecha y mucho más Mis Personas políticas para culpar de todo a los demás lanzando la bolsa de basura al otro lado de la valla para que le reviente al vecino. Quedan pocos meses para unas elecciones municipales y autonómicas que serán cruciales para tomar el pulso al país y certificar que el cambio experimentado hasta ahora en las pasadas contiendas electorales es imparable.
Personalmente es lo que deseo y espero porque el escenario que estamos sufriendo es agotador y si seguimos mucho tiempo así, de nuestra España no va a quedar nada aprovechable y lo que sinceramente no puedo entender es cómo los ciudadanos seguimos aguantando el latrocinio al que se nos somete, la sarta de mentiras que oímos cada día y el conjunto de disparates y mamarrachadas que hacen grandes autoridades del Gobierno de la nación, gobiernillos autonómicos crecidos y ediles nefastas de grandes ciudades españolas.
Se dice, y algo habrá de verdad, que Mi Persona anda ya buscando acomodo en algún inútil organismo internacional que le permita pasear su palmito por el mundo mientras la hierba crece y se recupera por los senderos por los que ha pisado en su triste deambular por las páginas de su tesis doctoral y su trayectoria política.
En cualquier caso, es innegable la marmórea e impenetrable cara dura del personaje que sigue alardeando de chulo-piscinas cuando no puede pisar la calle ni asomarse a la gente so pena de recibir sonoros y sentidos abucheos, debiendo trasladarse en sus múltiples refugios volantes con el correspondiente y desmesurado consumo energético mientras los ciudadanos debemos apagar nuestras vidas.
Acercarse a la gente para arañar votos le está resultando un rotundo fracaso y no lo consigue ni siquiera invitando a grupos a chocolate con churros en la Moncloa al igual que hacen en Cataluña con la gente de los pueblos y el bocadillo el día de su particular y periclitada Diada. Y es que Mi Persona es antipática por naturaleza y presencia, su rictus facial es torvo y su mirada proyecta sensaciones malignas, aunque quizás alguna ministrilla lo encuentre guapo, pero es cierto que se puede serlo siendo a la vez profundamente antipático y repulsivo.
Pero me apenan esos demostrados imposibles en acuerdos para asuntos de Estado entre los grandes partidos porque esos desacuerdos los sufrimos todos en materia económica, energética o de simple convivencia.
Ilustración: Pedro Sánchez

Lu Tolstova

Mi Persona atacó al Sr. Feijóo en el injusto debate en el Senado como ataca un perro rabioso de largos, húmedos y relucientes colmillos sin más necesidad que demostrar su agonía, mala educación y de nuevo antipatía. Mientras, el Sr. Feijóo aguantaba el chorreo solo respondiendo con muy dolorosos pellizcos en las partes sensibles presidenciales y no había tan solo que observar que la Sra. Calviño sonreía preguntándose: «Pero ¿qué hago yo aquí?»
Por supuesto me alegro del evidente ridículo ante el Senado y también entre los suyos incluyendo las tímidas referencias que hicieron los medios de comunicación que tiene comprados con nuestro dinero, pero es una lástima que por culpa de un insensato el país se halle paralizado y falto de los acuerdos necesarios para el bien común. Necesitamos urgentes desbloqueos institucionales, pero claro, mientras se halle esposado al mundo comunista, secesionista y filoetarra no encontraremos el secreto de la libertad.
Y no lo encontrará él y sus socios, lo encontraremos nosotros echándolo, echándolos a todos situándolos en el hermético baúl de los olvidos de la historia, aquél que debe guardar aquello que sí es necesario olvidar.
Pero hay más, al sanchismo debería expulsarlo el propio partido socialista, el socialismo coherente y moderno que ya han abrazado todas las comunidades europeas y, si se me permite, mundiales a excepción de algunos anacronismos entre los que hoy día nos encontramos los españoles. Aquella familia socialista tan necesaria para la alternancia y el progreso debe despertar por el bien de España, centrarse en su categoría de Estado y alejarse de los inventos chulísimos y los movimientos transespecie que ya han acomodado y enriquecido a demasiada indocumentación.
Y escribiendo este artículo el 11 de septiembre también es una lástima que como catalán no pueda experimentar alegría alguna por Cataluña pero sí enviarle un cariñoso pellizco en salva sea la parte a la burguesía catalana que seguro está en el Ampurdán de fin de semana.
No obstante, quiero acabar con un profundo recuerdo en el aniversario del cruel atentado islamista a las Torres Gemelas de Nueva York y a sus miles de víctimas inocentes.
¡Descansen en Paz!
  • Mariano Gomá es presidente de Foro España y España Cívica
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