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En primera líneaAndrés Muñoz Machado

Las tierras raras

La estrategia de la Unión Europea (UE) de abastecimiento de materias primas fundamentales, entre las que se encuentran las tierras raras, prescribe que, en 2030, la economía europea habrá de cubrir un 10 % de sus necesidades anuales con la extracción, un 40 % con la transformación y un 25 % con el reciclado

Ver a un presidente de los Estados Unidos manifestar su satisfacción por haber llegado a un acuerdo sobre el comercio de tierras raras con China, haber intercambiado con Ucrania material militar por tierras raras o encontrar, en algún boletín sobre minería, noticia de un almuerzo en la Casa Blanca, con participación de dirigentes de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, y Uzbekistán para tratar de este mismo tema invita a preguntarse qué ocurre para que esos metales sean tan importantes.

El Debate (asistido por IA)

El término 'tierras raras' viene aplicándose a 17 elementos químicos metálicos, todos con un nombre extraño. Su denominación no se deriva de que sean escasas, sino de que se las encuentra en proporciones pequeñas, mezcladas o combinadas entre sí, dispersas, difíciles de separar. La riqueza de los minerales que las contienen no suele ser superior al 10 %. Sin embargo, la abundancia de algunas de ellas es equiparable a la del cobre o el estaño.

Las tierras raras deben su importancia a tecnologías que se desarrollaron en la segunda mitad del siglo XX, como la televisión en color, los microprocesadores, los teléfonos móviles, la resonancia magnética, los vehículos eléctricos, los misiles, los imanes de pequeño tamaño y alta fuerza coercitiva, la iluminación. Sus propiedades ópticas, magnéticas o electrónicas las hacen indispensables.

Alrededor del 79 % de la producción de tierras raras se emplea en la fabricación de imanes. Las tablas N º 1 y 2 que siguen, adaptadas del Global Critical Minerals Outlook 2025, muestran la producción actual y prevista, por orígenes, tanto de la minería como del refino de las tierras raras utilizadas para usos magnéticos, así como las tecnologías en las que se concentran sus aplicaciones.

La producción de tierras raras, tanto su extracción como su tratamiento puede afectar de manera importante al medio ambiente, al agua, al aire, a la tierra y su vegetación. El plazo para obtener autorizaciones en Europa, principalmente relacionadas con el impacto ambiental, para su elaboración, se estima en unos diez años o más. Actualmente se dice que se está intentando disminuirlo a 36 meses.

La paternidad de la industria de los metales raros en China se atribuye a Xu Guangxian, un químico que completó su doctorado en la Universidad de Columbia (EE.UU.), y su esposa Gao Xiaoxia, de la Universidad de Pekín, que dieron las soluciones básicas, en la década de los ochenta, al difícil problema metalúrgico de la separación y afino de los metales raros. China refina hoy minerales procedentes de todo el mundo y trata de intensificar su control de la cadena de valor, poniendo dificultades tanto a la exportación de maquinaria, como a la contratación, por otros países, de técnicos chinos especializados en metales raros. Es más, parece que intenta también dominar la fabricación de aquellos productos en las que se integran.

Occidente tiene un conocimiento muy precario de las técnicas de procesamiento, lo que parece consecuencia de una notoria falta de previsión a largo plazo de muchos dirigentes de sus organizaciones tanto públicas como privadas. Su principal problema hoy no es identificar o apropiarse de nuevos yacimientos, sino desarrollar una tecnología que no posee, lo que puede tardar bastante tiempo en conseguir. Los gobiernos y los gestores de empresas no parecieron dar la debida importancia a la afirmación de Den Tsiao Ping «Oriente Medio tiene petróleo y China tierras raras».

La estrategia de la Unión Europea (UE) de abastecimiento de materias primas fundamentales, entre las que se encuentran las tierras raras, prescribe que, en 2030, la economía europea habrá de cubrir un 10 % de sus necesidades anuales con la extracción, un 40 % con la transformación y un 25 % con el reciclado. Además, no podrán proceder de un mismo país más del 65 % de las importaciones anuales de la UE. El problema más importante para conseguirlo parece es el tiempo necesario para desarrollar las tecnologías de refino y la formación de personal especializado.

La seriedad de la situación ha provocado una actividad intensa para identificar yacimientos de tierras raras. Las hay en Ucrania, en Kiruna (Suecia), en Lacq (Francia), en Alaska, en Brasil, Angola, España (La Mancha y Galicia), Portugal (Alentejo), Australia, Pakistán, Namibia e incluso Japón, que se propone explotarlas en el fondo del mar. Han alcanzado especial difusión propuestas como el intento de compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos; el acuerdo para refinar los minerales de Groenlandia (yacimientos de Kvanefjeld) en Canadá (instalaciones del Estado de Saskatchewan); la decisión de Putin de desarrollar un programa de abastecimiento en Rusia; el desarrollo de la 'minería urbana', consistente en el reciclado de los metales raros contenidos en los muchos aparatos desechados que las contienen.

Las tierras raras están jugando en la economía actual el papel de factor escaso, aquel que se utiliza en pequeñas cantidades pero es capaz de limitar o incluso imposibilitar la producción de otras máquinas.

La modificación de aranceles y subsidios y otras barreras al comercio pueden conseguir resolver provisionalmente la situación a corto plazo pero, a medio y largo, solo la inversión en tecnología minera y de proceso de minerales, formación de especialistas, un volumen alto de inversiones, la vuelta al dialogo y al multilateralismo, en lugar de la práctica de la violencia, pueden suponer una solución definitiva.

  • Andrés Muñoz Machado es doctor ingeniero Industrial