Fundado en 1910
En Primera LíneaMariano Gomá

Jaque al rey

Estamos oyendo y leyendo manifestaciones protagonizadas por sectores que se supone deberían ser merecedoras de un respeto político y social, abiertamente críticas con S. M. el Rey y, por tanto, a la Corona, ayudando así a quienes la quieren derribar

Cuando lean este artículo habrán pasado ya unos días del dramático accidente ferroviario que ha convulsionado al país, se irán secando las lágrimas, los ríos de tinta serán menos caudalosos, no habrá dimitido el monstruo que tenemos por ministro del ramo, el presidente es un cadáver viviente y los Reyes de España una vez más habrán respondido con el cariño y consuelo que las víctimas y el pueblo merecen.

El Debate (asistido por IA)

Pero mi intención, tal y como reza el título del presente artículo, es manifestar públicamente una honda preocupación por la Institución de la Corona y sus titulares Sus Majestades los Reyes. Todos vivimos y sufrimos las embestidas contra España, su unidad territorial y su amparo constitucional por parte del Gobierno, su presidente, su patética izquierda y la banda de traidores y chupópteros que lleva consigo, por lo que siendo un defensor activo y sin esconderme de la primera línea de defensa de mi país, me encuentro seriamente afectado por los ataques que ya sin complejos está recibiendo la Corona, el Rey Felipe VI y la Reina Letizia.

No soy un experto en analizar las atribuciones del Rey y la Corona, y menos en calificarlas con el torticero manejo de la Constitución pero la maldad que se está aplicando a las acciones u omisiones del Rey Felipe VI alteran mis convicciones originales y aunque no me siembran duda alguna sobre su amor a España, su carácter y su inteligencia, sí fuera conveniente hoy una actitud, un gesto o un golpe de autoridad de cualquiera de sus maneras que viniera a reforzar sin duda ni titubeo alguno su máxima referencia y autoridad de España como jefe del Estado. Tal vez sea en estos momentos necesario recargar las baterías que languidecen desde la histórica alocución al país el 3 de octubre de 2017 que tanto ayudó a la gran manifestación de Societat Civil Catalana el siguiente día 8 y tanto daño hizo a las diabólicas aspiraciones de los iluminados independentistas.

No podemos permitir que soplen vientos sembrando dudas hasta por parte de un sector de la sociedad quizás más conservador que siempre ha apoyado a nuestra Corona y a sus Reyes y mucho menos de algunos voceras que reparten basura desde los medios de comunicación.

Puedo entender a la Casa Real, sus silencios, sus prudencias, sus a veces timideces, sus sosiegos y sus quizás exagerados respetos hacia la imagen de la Corona, pero no hay que olvidar que el Norte lo marca sin duda la estrella polar y nuestra estrella polar es precisamente la Corona de España. Por otra parte, me gustaría que este mensaje llegara donde tiene que llegar con toda humildad y respeto.

He leído con interés las memorias del Rey Juan Carlos I y creo que como persona y como Rey tiene todo el derecho a explicar y explicarse, a defender y a defenderse del enorme éxito de nuestra Transición democrática, su largo reinado, sus incuestionables logros para el país en el interior y en el exterior, y también sus tardías torpezas con ridículos errores infantiles indignos de quién tiene el poder y la capacidad de ocultar sus deseos y silenciar sus excesos efusivos sin por supuesto entrar en temas económicos de imposible definición y más fácil acusación.

¡O es que tenemos que hablar de las golferías de dinastías, monarcas, presidentes de gobierno o repúblicas tan solo abarcando el siglo pasado y lo que llevamos de Este, porque si abrimos la caja de los truenos en la cual hoy una banda de pelagatos se está forrando pagándoles nosotros las pilinguis y sobrinas de todo tipo, qué nos podríamos encontrar en las esferas superiores!

Estamos oyendo y leyendo manifestaciones protagonizadas por sectores que se supone deberían ser merecedoras de un respeto político y social, abiertamente críticas con S. M. el Rey y, por tanto, a la Corona ayudando así a quienes la quieren derribar cuando la sabiduría está en la templanza, ya que los galones y los cañones ya sabemos qué tipo de destrucción traen consigo.

Ante todo ello debo defender con contundencia y convicción que, porque lo digan indocumentados o interesados, el pueblo español no puede ni debe eliminar del firmamento nuestra estrella polar, pues entonces navegaremos sin rumbo ni destino conocido.

Parece mentira que quién suscribe este artículo, sin antecedentes monárquicos y que ni siquiera ha sido recibido por Sus Majestades en relación a las actividades de todos conocidas en defensa de España, escriba estas líneas haciendo una encendida defensa de la Corona aun estando acostumbrado ya a recibir palmaditas en la espalda por su actividad aunque como nuestro Cervantes, el de todos, dijo… y fuese y no hubo nada.

Nunca hubiésemos imaginado tener un Rey maduro, referente de la educación y de las formas que prestigia a España por donde va acompañado además de la Reina, culta e inteligente cuyo más que difícil papel lleva adelante con una dignidad brillante. La Corona mantiene un prestigio nacional e internacional sobresaliente a lo que debemos sumar la educación que presentan la Princesa Leonor y la Infanta Sofía que verdaderamente está sorprendiendo a todos. Estamos, pues en buenas manos y si el pueblo español lo apoya seguirá estándolo en la próxima generación, aunque algunos por ley de vida ya no lo veamos.

Entre frivolidades, falta de principios, agresiones y malos modos anda el juego como para que encima nos encontremos con personas físicas y jurídicas que anden alimentando al monstruo con jaques a todo aquello que todavía es bueno y queda en pie.

¡Viva el Rey y Viva España!

  • Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica