Fundado en 1910

Los metales han acompañado la vida del ser humano, sirviéndole como armas, herramientas, en la construcción de los más diversos objetos, en instalaciones y edificios. A la piedra, como arma, la sustituyó el cobre, después su aleación con el estaño, denominada bronce, después el hierro y sus muchas y diversas mezclas con carbono, entre las que se encuentran los aceros.

El Debate (asistido por IA)

El avance de las Revoluciones Industriales fue creando una necesidad creciente de materias primas minerales. Prueba de ello, es que, en 1800, el consumo mundial de plomo, cobre, zinc y estaño, los metales más usados después del hierro, fue de unas 48.000 Tm y en 1935 de cerca de cinco millones de Tm, esto es, alrededor de 125 veces más.

Las estadísticas mineras tienen una larga tradición. La «World Mining Data» de 2026 divide los productos mineros en cinco epígrafes: «combustibles minerales» (carbón, petróleo, gas natural); «hierro y sus aleaciones»; «metales no férricos» (aluminio, zinc, cobre, plomo, estaño, wolframio); metales preciosos (oro, plata, platino); y «minerales industriales» (barita, bentonita, grafito, magnesita). De todos ellos, el mayor tráfico comercial corresponde a los «combustibles minerales» y al «hierro y sus aleaciones».

Los desarrollos tecnológicos de las últimas décadas han provocado, de un lado, que aumente la demanda de metales como el hierro, el cobre, el estaño, el zinc, el plomo y el aluminio y, de otro, que se empleen otros metales, se dice que ya se usan casi los alrededor de 80 conocidos, además de las otras materias primas minerales.

La minería ha recibido una atención creciente, especialmente en Europa, tras el dislocamiento de las relaciones internacionales de los últimos meses. Se ha analizado la situación de las regiones en las que se situaban las explotaciones más importantes, de su capacidad de producción presente, de qué minerales había abundancia y de cuáles escasez. Un resultado ha sido la identificación de minerales o materias primas de difícil abastecimiento, a las que se denomina fundamentales. El caso del litio, en las baterías para automóviles, o del neodimio para la fabricación de imanes permanentes puede servir de ejemplo. Este tipo de materias primas tiene un alto valor estratégico, ya que su carencia puede provocar graves atrasos en la manufactura de otros productos.

Los datos de la tabla adjunta muestran el reparto de la producción minera 2024 por continentes, según lo siguiente: Asia 62,7 %; Norteamérica 15,3 %; Oceanía 6,4 %; Latinoamérica 5,5 %; Europa 5,3 %; África (4,8 %). Estas cifras reflejan, especialmente en el caso de Asia (incluye Oriente Medio), el importante peso de algunos países exportadores de combustibles minerales en el total.

Puede observarse que, entre el 2000 y el 2024, ha habido un importante crecimiento en todos los continentes, salvo en Europa, que ha sufrido un retroceso del 41,8 %.

Las principales naciones mineras del mundo en 2024, se añade, son China 26,9 %; Estados Unidos 12,1 %; Rusia 7,9 %; e India 7,1 %.

Las causas de la caída de la minería en Europa son objeto de debate. Las más frecuentemente señaladas son la disminución o desaparición de la minería del carbón en Polonia, Alemania, Ucrania, República Checa, y las regulaciones europeas en materia de permisos de explotación y regulación ambiental. Parece que estas últimas provocan que el plazo necesario para conseguir todos los permisos necesarios para una explotación se prolongue hasta diez o quince años.

El objetivo de la Ley de Materias Primas Fundamentales (2024) de la Unión Europea es garantizar un suministro seguro, sostenible y resiliente a los estados miembros de los materiales fundamentales (la ley identifica 34, incluyendo en un solo epígrafe las tierras raras), reduciendo la dependencia de importaciones procedentes de un solo país. Para 2030, la Unión Europea se ha propuesto extraer de su suelo el 10 % del consumo de estos materiales; haber realizado el 40 % de su procesado; y obtener por reciclado el 25 % de sus necesidades. Además, ningún país exterior a la Unión podrá suministrar a esta más del 65 % de una materia prima crítica.

La explotación y demanda de estas materias fundamentales es diferente en cada estado miembro, que ha completado la lista elaborada por las autoridades europeas, de acuerdo con sus necesidades. Así, en España, parece que la cifra debe contener 44 materias, de las que, según los datos de la última edición del «Panorama Minero» (2022), solo se producen ocho (cobre, estroncio, feldespato, fluorita, litio, magnesio metálico, silicio metálico y tungsteno). Nuestro país tiene un fuerte déficit comercial en productos minerales, a pesar de que su riqueza minera es conocida desde la antigüedad.

La Unión Europea parece así encontrarse en una situación de riesgo estratégico derivada de no haber previsto las consecuencias que podría tener dejar en manos de otros países la minería y el abastecimiento de materias primas fundamentales. Parece también que las necesidades de protección del medio ambiente pueden crear dificultades a la puesta en explotación, en fecha adecuada, de yacimientos con el consiguiente peligro para el abastecimiento de la industria. Puede añadirse que el reparto de recursos naturales en la tierra y su aprovechamiento llama más a la colaboración entre países, al multilateralismo, que a la guerra y a la discordia.

  • Andrés Muñoz Machado es doctor ingeniero industrial