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25 de febrero de 2024

TribunaCarlos de Urquijo

Gana quien gobierna

La satisfacción y el alivio de Sánchez en Ferraz eran la antítesis de la alegría impostada por el PP en Génova. El Partido Popular ha ganado las elecciones, pero no gobernará y Sánchez, que las ha perdido, lo hará

Actualizada 01:30

Tenemos muy mala suerte los españoles, una de las contadas ocasiones en que Sánchez no ha mentido ha tenido que ser la semana pasada al anunciarnos su remontada. Sorprendentemente, pese a los delitos de lesa patria cometidos por su gobierno, los españoles hemos preferido darle de nuevo el pico que le permita seguir cavando, todavía más profunda, la fosa en la que dar sepultura a España.
La satisfacción y el alivio de Sánchez en Ferraz eran la antítesis de la alegría impostada por el PP en Génova. El Partido Popular ha ganado las elecciones, pero no gobernará y Sánchez, que las ha perdido, lo hará. En política, acabamos de verlo en las elecciones del 28 de mayo, lo definitivo no es quién gana en las urnas sino quien consigue los escaños suficientes para la investidura.
El panorama que se avecina es desolador para quienes creemos en la nación española y en el Estado de Derecho. Queda poco por entregar a golpistas, separatistas y herederos de terroristas, pero Sánchez lo servirá en bandeja de plata si con ello asegura su continuidad en la Moncloa. Se afirma con asombro, no exento de alarma, algo evidente, que un nuevo gobierno de Sánchez estaría en manos de Puigdemont. No acabo de entender la razón de la sorpresa ¿Acaso no indultó a los golpistas catalanes en junio de 2021 para continuar en el machito?.
Sánchez dijo en la campaña de las generales de 2019 que traería a Puigdemont de vuelta a España y tampoco mentirá en eso, lo hará para que extienda el manto de armiño en su coronación mientras Otegi y Junqueras le entregan el cetro y el orbe y los comunistas le ciñen la corona. A continuación, se iniciarán los trámites para ir encajando los enjuagues pactados previamente, las consultas de autodeterminación que avalará un Constitucional a medida, y las condenas e indultos que facilitarán el regreso triunfante del golpista cobarde que se dio a la fuga. Como resultado final, España en almoneda y nuestro Estado de derecho corrompido.
Quisiera terminar con un mensaje de esperanza, pero no soy capaz de encontrarlo –de la ETA política a 1.000 votos del PNV en el País Vasco mejor hablamos otro día–. Si a pesar del destrozo causado por Sánchez a España y a nuestra democracia, los españoles le hemos permitido continuar con la demolición, ha llegado el momento de admitir que quizá no tengamos remedio. Aun así, tenemos la obligación de perseverar en la construcción de la alternativa liderada por el Partido Popular. Quién sabe si algún día, antes de que sea definitivamente tarde, seremos capaces de recuperar la cordura.
  • Carlos de Urquijo fue delegado del Gobierno en el País Vasco
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