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Caballo de Troya

No se debe blanquear a Sánchez. Es imperativo no darle oxígeno. Podemos hacer caer al Gobierno porque sus mismos sustentadores son conscientes de su inestabilidad

Tanto Homero en la Odisea como Virgilio en la Eneida describieron cómo los griegos prepararon una estratagema intentando hacer ver a los troyanos que desistían, después de una década, de la conquista de Troya. Para lograr tomar la ciudad, Ulises, el rey de Ítaca, ideó la estrategia de construir un enorme caballo de madera donde, en apariencia de un «regalo», se introdujeron un grupo de soldados griegos preparados para la batalla. Y los troyanos, tras morder el anzuelo y permitir la entrada del caballo de madera en la ciudad, ya ebrios y dormidos, fueron sorprendidos y masacrados. Lo demás es Historia.

Desde entonces hasta hoy no han parado de surgir estrategias en todos los órdenes de la vida, y más, como es lógico, en la política. Ahí está el ensayo de Lawrence Freedman acerca de historia del pensamiento estratégico, un libro fundamental.

Sirva esta breve y conocida historia para introducir lo que está sucediendo en España. El PSOE hace tiempo que vive en la estrategia y en la conspiración permanente, en muchas ocasiones sin escrúpulos. Para ellos, lo importante es el poder a toda costa, sin peros ni reparos, y el poder para tenerlo, si es posible, sin límites. En este «arte» son inigualables.

Todos sabíamos que Pedro Sánchez quería mantenerse en La Moncloa a cualquier precio. Y así lo ha hecho. Es presidente por causa de unos pactos que sabía ilegales, en tanto que la amnistía, requisito indiscutible para que los separatistas catalanes le apoyaran, es inconstitucional. La amnistía ha sido denunciada por infinidad de juristas y asociaciones profesionales del Derecho, así como por abogados independientes e imparciales. No tiene cabida en la Constitución, interpretada con un mínimo de rigor, pero lo cierto es que la decisión final queda en manos de un Tribunal Constitucional absolutamente político, presidido además por alguien tan vinculado al Gobierno como Cándido Conde-Pumpido.

Aparte de la denuncia jurídica, la indignación en la sociedad española ha sido mayoritaria. Millones de manifestantes han protestado y, según publicaron algunos medios de comunicación, alrededor del cuarenta por ciento de los votantes socialistas están disconformes con semejante medida. En Ferraz lo saben bien. Y ya tienen su plan. Todo pasa por la legitimación, es decir, porque los españoles pasen página y que la humillación a la Nación, esto es, a los propios españoles, quede difuminada en un triste y lejano recuerdo. Para el éxito en esa operación la premisa de los socialistas es sencilla: que el Partido Popular pacte con ellos. Con ello logran aparecer ante la opinión pública como un partido de Estado, y a la par legitimarse ante la opinión pública. Nadie podrá creerse que están en la ilegalidad, inmoralidad e indecencia, o que se ha perpetrado un golpe al Estado de Derecho y a la igualdad de los españoles, si el PP pacta con ellos. En definitiva, buscan lograr que el PP normalice la situación.

Mientras el PSOE humilla a los españoles y pacta a diario con los insolidarios que quieren que nos vaya mal a todos, también llega a acuerdos con el PP. Pero es aún peor: el propio PP ofrece pactos al PSOE del golpe, al PSOE de los compromisos ilegales, al PSOE de Sánchez, en vez de simplemente retratarles y denunciar sus políticas. Allí están los acuerdos en el número y el nombre de las comisiones, o sobre la presidencia de éstas y su composición, o acerca de la propuesta de subirse los sueldos en la Mesa del Senado. Todavía más grave es la iniciativa conjunta, con firma de ambos portavoces, para una reforma constitucional que, como ya denunciamos desde VOX, introduce la discriminación para hombres y personas mayores con discapacidad. Y llegan a tales acuerdos mientras el PSOE sigue atado a sus socios, mientras entrega la alcaldía de Pamplona a Bildu.

El PSOE necesita más acuerdos. Entre ellos, por ejemplo, la renovación de los miembros del órgano de gobierno del Poder Judicial o, si es posible, la convalidación con los votos del PP, de algunos decretos leyes. Todo eso es lo que el Gobierno quiere. Dejar de lado la amnistía y legitimarse. El blanqueamiento de lo ocurrido. Olvidar el asunto. De eso iban, por desgracia, las palabras del Feijóo cuando expresó que se hablaba mucho de la amnistía en vez de otras cosas.

Esa actitud es la que desea el PSOE. Está encantado de que se convoquen manifestaciones, si luego puede explotar los acuerdos y quedar como un partido de Estado. Esa actitud contribuye a que el atentado histórico contra la Nación tenga una factura política mucho menor. No debemos olvidar que los partidos son hoy un esencial catalizador de opinión pública, y máxime cuando esta tiende a legitimar a los detentadores del ejercicio del poder. Por eso no se debe blanquear a Sánchez. Es imperativo no darle oxígeno. Podemos hacer caer al Gobierno porque sus mismos sustentadores son conscientes de su inestabilidad.

Nosotros, desde VOX, nos sabemos obligados a denunciar esta situación. Creemos que desde Génova 13 se equivocan al entrar en las estrategias del Gobierno. Son trampas, regalos envenenados, caballos de Troya. Están auxiliando al Gobierno, y nosotros lo denunciamos, porque consideramos vital para España y para los españoles advertir de los riesgos y las consecuencias. Y así lo seguiremos haciendo, por supuesto, aun cuando moleste a algunos. Firmar tratos con Sánchez le estabiliza y le favorece. Le puede perpetuar. Se equivocaron durante la campaña electoral con la estrategia de demonización de VOX, y se equivocan ahora con la contemporización con el PSOE.

Esperemos, en todo caso, que se cumpla la tesis del historiador Gordon Wood de que pocas veces sucede lo que los «rasputines» esperan. No vaya a ser que en España influya más, al final, la ineptitud que la maldad.

Ignacio Hoces Íñiguez es diputado nacional de VOX y vicesecretario de Coordinación Parlamentaria

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