La inmigración explica el alto crecimiento absoluto de la economía española y su exiguo crecimiento relativo
Sin la inmigración en masa, que supone ya el 18 % de la población y el 26 % de los trabajadores, España padecería un estancamiento completo y decrecimientos en varios campos
España ¿va cómo un cohete? Desde que manda Pedro Sánchez y su coalición social-comunista y separatista ¿la economía española prosperó? Mejor, acaso, será limitar el interrogante a: ¿cómo va la economía española?
Veamos los datos. Primero, del PIB absoluto. Luego, del PIB per cápita. Y, finalmente, comparemos las dinámicas de España y la Unión Europea.
Población y PIB
Adoptemos una perspectiva de medio plazo. Entre 2000 y 2025, ambos incluidos, el PIB absoluto pasó de 647.569 millones de euros corrientes en 2000 (1.153.968 en millones de euros constantes de 2025) a 1.685.783 millones de euros en 2025. En 26 años, pues, el crecimiento del PIB en términos nominales fue del 160,3 % y en términos reales fue del 46,1 %. Recordemos, efectivamente, que en este período se registró una inflación de precios del 78,2 %.
Consideremos ahora el PIB por habitante. La población de España pasó de 40.303.568 personas (el 1 de enero de 2000) a 49.542.844 personas (el 1 de enero de 2026; siempre se trata de residentes legales; los inmigrantes aún no legalizados no se cuentan). Por tanto, el PIB per cápita de España pasó de 15.970 euros en 2000 (28.459 euros constantes de 2025) a 33.330 € en 2025. El crecimiento nominal del PIB per cápita fue del 108,7 % y el real del 17,1 %. Esto equivale a una tasa anual compuesta acumulativa de 0,61 %.
Sin la inmigración ingente la economía española habría crecido mucho menos en términos absolutos pero hubiera mantenido o mejorado la renta per cápita relativa
Inmigración y PIB
Detengámonos un poco más en la población. Según se deduce del párrafo anterior, en el período 2000-2025, ambos años incluidos, el incremento de la población residente legal en España fue de 9.043.053 (49.542.844 - 40.499.791). El crecimiento vegetativo acumulado en estos 26 años fue de 218.279 personas (10.767.712 nacidos – 10.549.433 fallecidos).
Desde el año 2015 el crecimiento natural vegetativo de la población de España ha sido cada año negativo. Es ¡decrecimiento vegetativo! Así, en el período 2015-2025 el decrecimiento vegetativo fue de 903.704 habitantes. Esto supone una media anual de menos 82 mil personas, y que en algún año se alcanzaran los menos 150 mil.
Culminemos los cálculos. Si en el período 2000-2025 la población de España se incrementó en 9.043.053 personas, de los cuales 218.279 son el acumulado fruto del crecimiento vegetativo, entonces –por diferencia– obtenemos la inmigración neta (aquella que ya culminó en residencia legal), es decir, los nuevos residentes de España: 8.824.774 personas.
De 2000 a 2025 observamos que el crecimiento vegetativo o saldo demográfico de España es mínimo (+218.279 personas). En cambio, entre 2000 y 2025 la población creció en 9,0 millones de residentes. Por consiguiente, el crecimiento de la población de España se debe a una inmigración neta de 8,8 millones de personas.
En otros términos, la población de España de 2000 al año 2025 incluido creció un 22,3 %. Este crecimiento resulta en un 0,5 % del crecimiento natural vegetativo acumulado. El incremento restante acumulado del 21,8 % se debe a la inmigración extranjera. Contado de otro modo, el 18,2 % de la población residente en España en 2025 resulta de la inmigración neta. Ésta es la tasa de inmigración de España. Observaremos que la distribución en el territorio patrio de la inmigración es disímil: hay zonas muy nutridas y zonas casi carentes de inmigración.
PIB per cápita 2000-2025
Comparemos la dinámica del PIB per cápita de España con las dinámicas de la UE27 y de la eurozona.
De 2000 a 2025 observamos que el PIB de España creció por el extraordinario incremento de su población (+9,0 millones de habitantes), aumento debido a una inmigración ingente (+8,8 millones). Esto da una media anual de 346 mil nuevos inmigrantes netos legales o legalizados. En la etapa 2018-2025 esta media subió a 469 mil, a pesar de la reducción del flujo migratorio durante la pandemia Covid-19. La renta por habitante creció poquísimo en España, resultando en un estancamiento económico, no compensado por el crecimiento de la productividad. Políticas de todo orden, disparatadas y surrealistas, así como una sostenida inestabilidad institucional, fueron –no obstante– contrapesadas por la resiliencia de la economía, del sistema empresarial y de la sociedad civil de España.
España experimentó un crecimiento del PIB real per cápita del 46,1 % entre 2000 y 2025, aunque solo del 6,1 % entre 2018 y 2025. El PIB per cápita de 2000 (15.970 euros), al aplicar el deflactor del PIB del 78,1 % equivale a 28.427 euros constantes de 2025. Si el PIB per cápita de los españoles en 2025 fue de 33.330 euros, el incremento desde 2000 fue de 4.903 euros. En 26 años eso equivale a un crecimiento medio anual de 189 euros, lo que hace una tasa compuesta acumulativa anual del 1,17 %.
Por otra parte, en España la dinámica del PIB per cápita posee una mayor volatilidad que en la eurozona y en la UE. Durante la eurocrisis y la pandemia Covid se produjeron caídas pronunciadas del PIB per cápita de España. También apreciamos que la línea de tendencia del crecimiento de España es bastante más plana que la de la eurozona y de la UE.
España rezagada
En consecuencia, en lugar de convergencia de España hacia los valores de renta por habitante de Europa se alcanza ya una divergencia que llega a superar los diez puntos. La brecha de PIB real per cápita entre España y la UE se ha duplicado desde 2000. En 2000, la diferencia era de 3.081 euros por habitante y año. En 2025 la diferencia se había elevado a 6.271 euros. España queda rezagada.
Por otra parte, observamos que los exiguos aumentos de la renta per habitante de los residentes en España quedan muy por debajo del crecimiento de la productividad potencial, que ronda el 2 % anual. El cohete de España está trucado y gripado.
- Ferrán Brunet es economista; autor de Economía del separatismo catalán (Barcelona, Deusto-Planeta, 2022 ) y de The Economics of Catalan Separatism (Cham, Switzerland, Palgrave Macmillan-Springer Nature.