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tribunaJosé M. de la torre y montoro

La inmigración en España

Visto el panorama ¿por qué los políticos, en particular los de la izquierda, pero no sólo, persisten en el error aun conscientes de ello? Es evidente: votos. Esperan que los inmigrantes, una vez nacionalizados, llenen las urnas de los votos que los españoles les niegan, elección tras elección.

Es más que sabido que uno de los mayores problemas de España es la inmigración descontrolada, salvaje y sin freno que sufrimos. Son datos del CIS de Tezanos, no inventados. La raíz del problema hay que buscarla en la muy deficiente Ley de Extranjería de 1985, reemplazada por la del año 2000, ya bajo el PP y en su Reglamento, modificado en numerosas ocasiones, bajo el PSOE y el PP y nunca en sentido restrictivo, sino para abrir más la mano en esta materia.

Los cambios en la Ley y Reglamento han sido acompañados de numerosas regularizaciones de inmigrantes que se encontraban ilegalmente en España y últimamente ni eso. Se procede a legalizar aduciendo cualquier motivo, por nimio o irrelevante que sea.

De acuerdo con datos oficiales, desde 1985 hasta ahora han tenido lugar 8 legalizaciones masivas que han afectado a 1.253.844 inmigrantes, pero como el número de estos es muchísimo mayor, unos 10.000.000, la mayoría legales, se deduce que el grueso de la inmigración ilegal ha sido regularizada por otras vías, como el arraigo, la reunificación familiar, el falso asilo político y otras.

La pregunta que debemos hacernos es si este alud inmigratorio, concentrado en los últimos 25 años, que supone que el 25 % de la población sea de origen foráneo, contando a sus hijos, es bueno para España, su seguridad y si compromete nuestro futuro como nación.

Los españoles han sido bombardeados durante los últimos 40 años por una serie de mentiras y falsas ventajas sobre la inmigración.

La más conocida es «los inmigrantes nos pagarán las pensiones», inventado por Aznar y el PP. Parecería que los inmigrantes vienen sólo a cotizar (y eso los que cotizan y en qué cuantía) y cuando se jubilen no cobrarán pensión. La prueba de ello es que la llegada masiva de inmigrantes no ha aliviado en absoluto la precaria situación del sistema de pensiones, hoy técnicamente en quiebra. Pero además es que de esos 10.000.000 de nacidos en el extranjero, sólo cotizan unos 3 millones. El resto son cónyuges sin empleo, menores, familiares mayores, jubilados o simplemente gente que vive de subvenciones, subsidios, pensiones no contributivas, IMI, etc.

La segunda mentira es que «los inmigrantes vienen a hacer el trabajo que los españoles rechazan». Pero antes habría que ver si los españoles que rechazan un puesto de trabajo están percibiendo ayudas por desempleo, subvenciones varias o IMI. Tal vez si se suprimiesen ayudas y subsidios en caso de rechazos injustificados de ofertas de empleo, esos españoles se pondrían a trabajar al día siguiente.

También cuentan que el crecimiento del PIB depende de la llegada de inmigrantes. Y se alega que en los últimos 5 años la economía española ha crecido más que la media europea. En tal caso, no comprendo por qué el gobierno ha traído a 3 millones y no a 50 o 100 millones de extranjeros para, según ese argumento, convertirnos en la tercera economía mundial. Como ha demostrado el Prof. Fernández Villaverde* con datos de la OCDE, sólo los inmigrantes con un título superior aportarán a lo largo de toda su vida al país de acogida tanto como reciban, el resto aportará menos. Y los inmigrantes procedentes de África y Oriente Medio, mucho menos de lo que reciban. Y en todo caso, el PIB puede crecer, pero ello no implica que aumente la renta per capita ni el bienestar de los españoles. Puede crecer la tarta, pero si crecen más los invitados, tocaremos a menos. Por eso los índices de bienestar han caído en picado en España y la clase media es cada día menor. El Estado necesita cada vez más dinero para atender una creciente masa de gente cuya aportación al fondo común es negativa.

Por último, se nos dice que como los españoles no tienen hijos, hay que traer inmigrantes para que España no desaparezca. Precisamente, es todo lo contrario. Si la llegada de foráneos continúa, antes de 2045 la mayoría de los habitantes serán inmigrantes o hijos de inmigrantes y en 2060 los españoles de padres y abuelos españoles casi habrán desaparecido**.

Frente a estas falsas bondades de la inmigración masiva, ¿cuáles son los problemas?

Primero, que si queremos que España siga siendo España, es preciso parar esta locura. La sustitución de los españoles por otras poblaciones no es una teoría, es una realidad palpable. La demografía no miente.

Segundo, la presencia de millones de personas de países que suponen un peligro para la seguridad nacional y europea, es un riesgo inaceptable que ningún gobernante sensato debería tolerar. Este alud de personas ajenas a nuestros modos de vida ya nos plantea unos problemas de orden público y de inseguridad ciudadana crecientes. Incluso las cifras oficiales, posiblemente muy alejadas de la realidad, dan fe del aumento exponencial de delitos cometidos por inmigrantes, con especial incidencia en las mujeres.

Tercero, la brutal crisis de vivienda que padecemos, que afecta principalmente a los jóvenes españoles que quieren independizarse y crear una familia, obedece en gran parte a que en 30 años han entrado 10 millones de inmigrantes. Y en especial a que durante los últimos 5 años han llegado 3 millones y no se ha construido la vivienda mínimamente imprescindible.

Cuarto, la llegada sin control de millones de personas ha reventado el sistema de protección social. La sanidad, antes ejemplo mundial, la enseñanza, el cuidado de nuestros mayores, todo se halla en un estado lamentable. El gobierno dedica cada vez más fondos a proteger a los foráneos en perjuicio de los españoles, a quienes brea a impuestos. Eso, para no hablar de la situación de las infraestructuras.

Quinto, el efecto llamada que provocan las continuas legalizaciones. Como el inmigrante sabe muy bien que tarde o temprano será legalizado y que las probabilidades de expulsión, aunque delinca, son mínimas, lo importante para él es poner pie en España. Esto crea una bola de nieve que rueda en una pendiente sin fin.

Visto el panorama, ¿por qué los políticos, en particular los de la izquierda, pero no sólo, persisten en el error aún conscientes de ello? Es evidente: votos. Esperan que los inmigrantes, una vez nacionalizados, llenen las urnas de los votos que los españoles les niegan, elección tras elección. Este y no otro es el motivo de la masiva legalización que el gobierno ha decretado y ante la cual la nefasta Comisión Europea permanece muda.

¿Hay remedio? Por supuesto. Pero la solución exige antes un cambio radical de gobierno y la férrea voluntad política de tomar unas medidas que deroguen la legislación suicida que ha permitido este desastre.

En ello están algunos, pero estos son quienes necesitan los votos.

  • José M. de la Torre y Montoro es embajador de España
* https://frdelpino.es/canalfrp/video-frdelpino/espana-y-europa-en-apuros/
**Los últimos españoles. El suicidio demográfico de una nación. Alejandro Macarrón.
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