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tribunaDavid Pérez

Les falta calle para hablar de barrio

A muchos de esos líderes comunistas de salón, ya sean podemitas o de la izquierda exquisita de nuevo cuño, siempre les sale la urba, pero lo que nunca les sale es el barrio. Porque no lo llevan dentro. Se hacen pasar por chicos de barrio, se llenan la boca de barrio, pero les falta calle para hablar de barrio

Es por todos conocido que gran parte de los jóvenes dirigentes comunistas españoles son en realidad niños-bien disfrazados de revolucionarios. Cuanto mejor es la posición económica de su familia, más forzada y aparatosa es la pose.

Pero esta realidad provoca siempre una mezcla de estupor e indignación, porque no se trata sólo de incoherencia, es una cuestión de desfachatez, de descaro, de tomadura de pelo.

Porque hay que tener valor para llenarse la boca de lo público, y luego ser usuarios de todo lo privado que descalifican… para otros. Muchos de estos revolucionarios de pacotilla han estudiado en los colegios más elitistas, acuden a los hospitales más selectos y en general viven en los barrios más distinguidos. ¿Eso cómo se puede asumir? Es tal hipocresía, que hiela la sangre. Y ahora toca un nuevo episodio de esta patraña progresista: ahora toca lanzarse a los barrios a reivindicarlos en su dialéctica frentista y falaz.

Me estoy refiriendo a un aspecto que últimamente es más recurrente: el barrio. Políticos que han crecido entre algodones en urbanizaciones de ricos, hípicas, clubs náuticos y colegios exclusivos, aterrizan en los barrios que ellos consideran obreros, se hacen una foto para Instagram, y ya son del barrio de toda la vida. Sin pudor alguno. Y en ridícula ficción, todos los izquierdistas son de origen obrero, y todos los del PP procedemos de familias ricas. Tal cual.

Yo milito en el PP desde hace muchísimos años y me he criado en un barrio de trabajadores, Campamento. Y a mucha honra. Y tengo que aguantar a políticos izquierdistas hablar de barrios que jamás han vivido, que no conocen, que no eligen jamás para vivir. ¡Lo que darían esos hipócritas por poder decir sin mentir que han vivido en esos barrios! Pero no pueden. Ni podrán nunca. Porque además, en cuanto se emancipan de sus adinerados papis, vuelven a perpetuar la misma posición, a elegir las mejores zonas para vivir, a llevar a sus hijos otra vez a los colegios privados, a vivir de lujo disfrazados, eso sí, de hijos del barrio. Viven una ensoñación y una fantasía tan irreales como ridículas. Y por cierto, los que realmente somos de barrio, se lo notamos rápido, porque además, muchas veces esconden un clasismo que no pueden disimular.

A muchos de esos líderes comunistas de salón, ya sean podemitas o de la izquierda exquisita de nuevo cuño, siempre les sale la urba, pero lo que nunca les sale es el barrio. Porque no lo llevan dentro. Se hacen pasar por chicos de barrio, se llenan la boca de barrio, pero les falta calle para hablar de barrio. Menos mal que la gente ya les ha calado, y muy pronto podrán recuperar los guiones de sus apellidos, el carnet del club náutico y su posición en eso que ellos mismos llamaban la casta, lejos de extrarradio que sólo les sirve como escenario de su desvergüenza y su cínico postureo.

  • David Pérez es concejal del Ayuntamiento de Madrid (Partido Popular)