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TribunaJosé Andrés Gallegos del Valle

Errores estructurales

En estas coordenadas, el Gobierno de nuestro país decide no contribuir a la liberación del pueblo iraní amordazado y ajusticiado por los ayatolás, ni tampoco a la libertad del Líbano y el Yemen. Por ello recibe felicitaciones de sus respectivos tiranos

«El hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir (…) esas exigencias superiores».

«Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera». José Ortega y Gasset, La Rebelión de las Masas.

Ortega es opinable. No cabría clasificar a los hombres como insectos.

Pero la mediocridad no áurea genera evidentes impericias, arraigadas en falta de formación global, que reemplaza la reflexión por argumentarios prefabricados. Resultados: ocurrencias ajenas a la raíz de la realidad; incomunicación.

Veamos algunas manifestaciones.

1.- La incapacidad para renovar los Presupuestos Generales del Estado –cristalizados en España desde 2023— amenaza a nuestros agentes económicos y nuestros socios, públicos y privados.

Desempleo. Mejora, pero asfixia al 23 % de nuestra gente joven.

Un 42,6 % de los españoles entiende la vivienda como primer problema político. Faltan unas 700.000.

Frente al sobresaliente esfuerzo de nuestros enseñantes y la excelencia mostrada por Madrid o Castilla-León, decae nuestra educación. Último informe PISA-OCDE, publicado en 2024: los estudiantes madrileños se sitúan en las diez mejores puntuaciones globales por países. En Matemáticas alcanzan 494 puntos, 22 más que el promedio de los participantes, 21 sobre la media de España y 20 por encima de la media de la UE. Los españoles, que nos jugamos el futuro, rechazamos comisarios políticos que meten palos en las ruedas de nuestros mejores sistemas educativos.

Arrecia el invierno demográfico. En el último decenio hemos perdido más de un tercio de nuestra fuerza laboral menor de 35 años; el 28 % de nuestros hogares ya pertenece a personas que viven solas. Los inmigrantes, en particular los de nuestra misma raíz cultural, son una bendición: mueren más españoles que nacen. Mientras tanto, quienes califican de «derechos» las eutanasias, los abortos y teorías de género entienden «conservadora» la natalidad. Evidencia: Ni podemos abrir la puerta a todos, ni permanecer impasibles ante nuestra abismal tasa de fecundidad con 1,24 hijos por mujer.

Lo sabemos: pérdidas de hasta 1.600 millones acarreó el apagón de 28 de abril de 2025. Y las redes de transporte eléctrico se enfrentan a cuellos de botella por bloqueos regulatorios. Nadie duda de la altura técnica de España, aunque tampoco se libre nadie de cierto escepticismo acerca de la actual capacidad política para resolver esas amenazas.

De hecho, la crisis del sistema ferroviario en 2025-2026 jibariza la confianza de los votantes, da falsas razones a los secesionistas y recorta las posibilidades de exportación de una de nuestras mejores tecnologías. Andalucía vive hondamente irritada.

2.- Las políticas europea y exterior reflejan disfunciones mayores.

Nunca visto: el pasado diciembre aquella renuncia formal al 75 % de los créditos del Fondo Europeo de Recuperación temporal UE correspondientes a España limitó nuestra participación en ellos a 22.000 millones de euros en lugar de los 83.000 atribuidos y nos separó del compromiso comunitario para invertir en el futuro común.

Peor: transformar alguna lengua regional española en idioma oficial de la Unión ignora las objeciones políticas de tantas capitales, la exigencia técnica de unanimidad y la necesidad jurídica de reforma de los tratados para ello.

En plena guerra, 2024, nuestro reconocimiento de Palestina se sumó en septiembre 2025, a la asistencia prestada por uno de nuestros buques de acción marítima a una flotilla privada que publicitaba como genocidio la guerra de Jerusalén sobre Gaza, mientras omitía dos hechos: el ataque de Hamás a Israel el 7 octubre de 2023 para asesinar a 1.195 civiles judíos y secuestrar a 251 y el uso por aquellos terroristas de la población gazatí, sometida, para encubrir como escudo humano los cohetes contra paisanos israelíes.

En 1981 el pleno del Congreso de los Diputados aprobó nuestra adhesión al Tratado de Washington de 1949. Asumimos la completa plenitud de nuestra propia Defensa y la responsabilidad adicional de colaborar en la de las demás democracias. Como Finlandia y Suecia en 2023 y 2024. Putin, mediante, en 2025 los estados parte acordamos aumentar nuestro gasto hasta el 5 % del PIB en 2037. España quedó sola, en la desconfianza levantada por su inverosímil 2,1 % tras la Cumbre 2025 en La Haya. Un resultado: no fue invitada a la reunión previa a la Conferencia de Seguridad de febrero 2026 en Múnich.

Democracias amigas recuerdan melindres de España al dictador venezolano Maduro –viajes del antiguo presidente Zapatero a Caracas incluidos– o cauces abiertos con el ex-militante activo del M-19, ahora líder de Colombia, Petro.

3.- Más desnortada aún parece cierta orientación hacia el Pekín del PCCh y Xi Jinping, rival estratégico de Europa, que amenaza a Taiwán y se quiere líder del polo de estados no democráticos enriquecidos, frente a las democracias occidentales. Esa España así, poco a poco distanciada de Occidente, crearía una paulatina dependencia comercial y portuaria de Pekín, consolidada nuestra transformación en centro subordinado de fabricación de autos eléctricos baratos chinos.

En estas coordenadas, el Gobierno de nuestro país decide no contribuir a la liberación del pueblo iraní amordazado y ajusticiado por los ayatolás, ni tampoco a la libertad del Líbano y el Yemen. Por ello recibe felicitaciones de sus respectivos tiranos.

El lector decidirá.

  • José-Andrés Gallegos del Valle es embajador de España