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El Papa Francisco, durante su visita a Auschwitz en 2016

El Papa Francisco, durante su visita a Auschwitz en 2016

Los obispos piden «un no rotundo» a los ataques a la libertad religiosa en el aniversario de la 'Shoah'

Señalan que «el ser humano es olvidadizo y tiende a repetir sus errores»

La subcomisión episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se ha unido al 80 aniversario de la Shoah pidiendo que «hagamos memoria de cómo inició todo». Ese es el título de la nota que han hecho pública hoy, en la que animan «a todos a reflexionar profundamente sobre el significado de la Shoah y a trabajar juntos por el respeto de la dignidad de las personas en todas sus circunstancias, así como a decir un no rotundo a cualquier medida que pueda vulnerar el derecho a la libertad religiosa en nuestra sociedad».

«Hace 80 años, el 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas liberaron el campo de exterminio de Auschwitz», comienza rememorando el comunicado de la CEE. «Un aniversario que nos recuerda el horrible exterminio de millones de judíos y personas de otras confesiones que fueron víctimas de la ideología y de la barbarie capaces de aniquilar a la humanidad traspasando las fronteras del odio y la violencia», prosigue.

Los obispos españoles recurren a los tres últimos Papas en sus condenas al Holocausto. Juan Pablo II, que nació en Polonia, donde se ubica Auschwitz, señaló que «el crimen de la Shoah sigue siendo una mancha imborrable en la historia de la humanidad». Los prelados españoles señalan que lo «hemos de recordar con profundo pesar, pues el ser humano es olvidadizo y tiende a repetir sus errores minando las posibilidades de un futuro de paz y fraternidad».

«Salvar a un pueblo»

El Papa Francisco, en 2021, «nos invitaba a recordar 'cómo inició este camino de muerte, exterminio y brutalidad, porque estas cosas pueden volver a ocurrir, empezando por propuestas ideológicas que quieren salvar a un pueblo y acaban destruyéndolo'».

«Nosotros elevamos nuestro grito a Dios para que impulse a los hombres a arrepentirse, a fin de que reconozcan que la violencia no crea la paz, sino que solo suscita una espiral de destrucciones en la que todos son perdedores», concluyen los obispos, parafraseando a Benedicto XVI.

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