Miembros del Movimiento Católico de la Tierra rezan en el campo tras la jornada de trabajo
Ya han solicitado la aprobación de Roma
¿Volver al campo? La tendencia que se ha disparado entre familias católicas americanas desde la pandemia
El Movimiento Católico de la Tierra preconiza la salida de las grandes ciudades para llevar una vida sencilla y contemplativa en entornos rurales
No; no es una reedición de la cultura amish en clave católica. Se trata de un movimiento mucho más sensato y equilibrado, que sigue en parte la propuesta que formuló Rod Dreher en su libro La opción benedictina. El planteamiento es sencillo y tiene su lógica: las mega ciudades se han convertido en lugares donde vivir entraña mucha ansiedad, desconexión, consumismo e individualismo, mientras que hacerlo en un lugar apartado brinda la posibilidad de crear comunidad, relaciones personales más auténticas, facilita la educación de los niños y favorece la vida contemplativa y de oración. ¿Por qué no retornar, entonces, al campo?
La idea no es nueva: surgió a finales del siglo XIX entre los católicos de Escocia y Gran Bretaña, en parte como reacción a la Revolución Industrial, que había cosificado a los trabajadores y favorecido «la desintegración de la familia como unidad básica de la sociedad», según ha explicado al National Catholic Register Andrew Ewell, uno de los jóvenes católicos que, junto a su esposa Anne, decidieron marchar a vivir al campo.
Un abuelo posa con su nieto durante una jornada de trabajo
Se plantearon crear una asociación, hasta que descubrieron que ya existía una: el Movimiento Católico de la Tierra (MCT), un proyecto que comenzó a principios del siglo XX y que llegó a recibir la bendición apostólica del Papa Pío XI en 1933. El Movimiento cayó en un letargo tras la Segunda Guerra Mundial, pero ha sido retomado con entusiasmo por estos nuevos «colonos» hace apenas cinco años. «¿Por qué reinventar la rueda? Ya existe lo que queremos hacer. ¡Comencemos de nuevo!», se planteó otro de impulsores, Michael Thomas.
«Estaba en el corazón de muchos católicos»
Todo comenzó en torno a la pandemia del Covid. Se celebró una conferencia inaugural en el norte del estado de Nueva York, en el santuario Nacional de los Mártires de Norteamérica. «Allí descubrimos que ese deseo que teníamos estaba en el corazón de muchos católicos», señala Thomas. Desde ese momento, las conferencias se han repetido cada verano con una asistencia cada vez mayor. Y, el año pasado, contó por primera vez con la participación de un obispo: monseñor Edward Scharfenberger, de Albany, Nueva York.
Un niño se familiariza con una rueca
Los promotores abrieron una página web y comenzaron a crecer rápidamente. «Miles de personas se sintieron atraídas por el proyecto de manera espontánea. Visitaron la web y comenzaron a registrarse para formar capítulos o grupos», prosigue Thomas. Actualmente, ya cuentan con 25 capítulos por todo Estados Unidos, y otros grupos han comenzado ya en Australia, Polonia, Reino Unido y Portugal. «Ha crecido mucho y muy rápido», resalta; «recibimos de cinco a diez correos electrónicos todos los días de personas que preguntan dónde está su grupo local o si pueden comenzar uno».
El caso de Andrew y Anne
«Cuando empezamos a salir de novios, hablamos de lo que nos esperaba en estos tiempos, en la Iglesia en general, y cuál sería la mejor manera de criar a nuestra familia», explica Andrew Ewell al Register. Él y su ahora esposa, Anne, «estábamos pensando en la posibilidad de vivir en una finca y educar a nuestros hijos en casa. Esto, combinado con el deseo de llevar una vida contemplativa para nuestra familia, nos llevó a investigar todo lo que tuviera que ver con el catolicismo y este deseo de volver al campo». Ahora, este joven matrimonio se acaba de hacer con una granja de 26 hectáreas en el oeste de Pensilvania y se ha involucrado activamente en la consolidación del MCT.
Forman comunidades con sacerdotes y religiosos donde sus hijos reciben una sólida formación
Los cuatro pilares del MCT
- RESTAURACIÓN. La restauración de la propiedad rural católica a través del reasentamiento y el apoyo práctico de hogares rurales, agrícola y domésticamente productivos (granjas).
- EDUCACIÓN. La educación y formación de laicos católicos en el ámbito doméstico, en las habilidades agrícolas y tradiciones artesanales necesarias para cultivar con éxito las granjas.
- COMPAÑERISMO. Cultivar una red de apoyo práctico, espiritual e intelectual entre aquellos hogares católicos establecidos y aquellos que buscan establecer o apoyar hogares católicos.
- GLORIFICACIÓN. La glorificación de Dios con la correcta administración de su creación.
Austin y Sidney Bohenek son otro buen ejemplo que ilustra lo que está pasando entre estas familias estadounidenses. Volvieron al catolicismo mientras salían en la universidad, y compartían el sueño de tener un rancho algún día. Ahora, casados y con tres hijos, su «rancho» está a punto de materializarse en forma de una propiedad agrícola que compraron en Kentucky, donde están construyendo una casa. La educación en casa y la agricultura familiar son «muy importantes» para los Bohenek, porque quieren darles a sus hijos «lo mejor cultivando alimentos, cuidando animales, haciendo todo lo que Dios quiso. Hay muchas oportunidades de aprendizaje tanto para los niños como para nosotros».
Uno de los vídeos de la MCT que invita a la vida retirada del campo
Los Bohenek vieron un anuncio de la conferencia estival del Movimiento Católico por la Tierra de 2023 y asistieron. «Teníamos muchas ganas de ver cómo se vivía la fe en el campo», explica Austin, que dirige uno de los capítulos del MCT en Kentucky. «Practicábamos la fe, pero ver a la gente viviéndola así durante un fin de semana… ¡era realmente obra del Espíritu Santo!», exclama.
En el Vaticano
Las noticias del movimiento de retorno a la vida rural han llegado a la propia Santa Sede. Recientemente, recibieron invitación para presentar su trabajo en el dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en Roma. El obispo Scharfenberger quiso acompañar a los promotores en su viaje al Vaticano. «Hicimos llegar nuestra solicitud al Papa Francisco para que conceda un reconocimiento de nuestra continuidad en el Movimiento Católico por la Tierra», explicó Ewell.
Cuatro de los promotores del MCT junto a monseñor Scharfenberger, en su visita a Roma
Mientras la esperada bendición llega de Roma, los miembros del MCT seguirán labrando sus tierras. Seguramente, ninguno de ellos habrá oído hablar de fray Luis de León, pero bien podrían considerarle como un precursor de la vida que pretenden llevar y que plasmó en su conocida Oda a la vida retirada:
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!