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Pablo H. BreijoRoma

Roma: la vida prosigue; el Papa se repone

El devenir en las calles romanas continúa con sus sirenas de ambulancia que perforan tímpanos; romanos conversando para que se les escuche a dos manzanas de distancia y con miles de personas que han llegado al Jubileo

Un grupo de peregrinos procesiona por las calles de RomaPablo H. Breijo

Roma amanece soleada, con charcos mimetizados con los adoquines sanpietrinos que cubren muchos suelos de la Ciudad Eterna. Lo hace mientras algunos consultan en sus teléfonos móviles el último parte médico sobre la salud del Papa Francisco, ingresado en el hospital desde el pasado 14 de febrero.

La vida en las calles romanas continúa con sus sirenas de ambulancia que perforan tímpanos; romanos conversando para que se les escuche a dos manzanas de distancia y con miles de personas que han llegado a Roma para cruzar la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y ganar el Jubileo.

La Via della Conciliazione, que une el castillo de Sant'Angelo con la plaza de San Pedro, tiene un área vallada que recorren cada pocos minutos diferentes grupos de peregrinos venidos de todo el mundo. Un pequeño grupo de centroeuropeos caminan con sus ojos puestos en la imponente fachada de la basílica coronada con su reconocible cúpula, mientras se les escucha rezar las letanías en latín con un melódico ora pro nobis.

Grupos de españoles

Los españoles también se dejan ver y escuchar. Un amplio grupo de malagueños procesionaba el pasado miércoles por la tarde desde el castillo hasta el Vaticano y, una hora después, lo hacía más de un centenar de peregrinos de la diócesis de Alcalá de Henares, en la Comunidad de Madrid.

Carlos Langdon es sacerdote en Alcalá, además de formador de su seminario diocesano. Acompaña a sus seis seminaristas y explica que «peregrinamos con el corazón bien dispuesto, rezando, cantando salmos, y pidiendo a Dios por el Papa Francisco. Deseamos que el Señor inflame nuestro corazón, para que seamos verdaderos testigos de esperanza, en medio de un mundo tantas veces sumido en angustias, miedos y una profunda desesperanza».

Numerosos peregrinos recorren la Vía della ConciliazionePablo H. Breijo

El mismo camino que Langdon lo recorren Ana y Alfredo, que han venido a Roma desde Tarazona, en Zaragoza. Están acompañados por su pequeña hija María, de solo diez años, que ha cambiado su Semana Blanca esquiando en los Pirineos con sus compañeros de clase para venir a ganar el Jubileo. Preguntada por si está rezando por la salud del Papa, la niña responde que «ojalá que se recupere pronto».

El atentado de Ali Agca

Todos los peregrinos interrumpen sus oraciones en una parada obligada para cruzar los arcos de seguridad bajo la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro. Tras ello, continúan caminando dejando a su izquierda el obelisco y a su derecha la placa que recuerda el lugar donde el turco Ali Agca cometió el atentado contra Juan Pablo II. Un poco más adelante, el Portone di Bronzo custodiado por un guardia suizo ve pasar a los peregrinos mientras se escucha la voz de los voluntarios del Jubileo 2025 que, con un llamativo abrigo verde, realizan indicaciones mientras exclaman prego, prego para que nadie se detenga.

Ya los peregrinos se encuentran bajo la imponente fachada de la basílica, siendo observados por una gran estatua de San Pablo. Suben la escalinata y se encuentran con más voluntarios y, por fin, con la Puerta Santa Jubilar que se abre cada 25 años y que el Papa Francisco cruzó en silla de ruedas en la noche del pasado 24 de diciembre de 2024.

El Rosario por el Papa

Pocos imaginaban entonces que el pontífice iba a estar hospitalizado unos meses después durante varias semanas aquejado de una neumonía bilateral. Esta demora en el alta hospitalaria del Papa ha llevado a convocar cada noche a las nueve el rezo del Rosario en la plaza de San Pedro. Algunos hacen sus conjeturas e interpretan cada movimiento del Vaticano en estos últimos días. Por ejemplo, valorando la decisión de que los cardenales «papables» Parolin o Tagle hayan sido los primeros en dirigir el rezo del Rosario nocturno en San Pedro. Otros en la Ciudad Eterna interpretan cada palabra de los comunicados de la Sala Stampa de la Santa Sede sobre la salud del Papa; «ayer dijeron que había desayunado y hoy no, ahora solo dicen que ha dormido bien...». Se puede palpar la incertidumbre.

Estos rumores de cónclave han motivado que la prensa mundial haya puesto el foco mediático en el Vaticano para informar sobre cómo se encuentra Francisco. Además de los corresponsales, son muchos los periodistas y enviados especiales que ya han puesto el pie en Roma: Televisión Española, RTL, CNN, Telemundo... Son algunas de las televisiones que han puesto sus trípodes, focos y cámaras en la Piazza del Papa Pío XII, a pocos metros de la frontera entre Italia y el estado vaticano, para conectar en directo o en diferido con las audiencias de sus correspondientes países.

Ya es noche cerrada y alrededor del Vaticano solamente quedan algunos periodistas, la gendarmería, el ejército italiano y algunos pequeños grupos de turistas y ciudadanos locales. Las gaviotas, presentes día y noche, vuelan sobre el palacio apostólico del Vaticano desde donde Francisco y sus predecesores han rezado el Ángelus cada domingo. El mundo católico sigue orando para ver pronto una imagen del Papa recuperado de su enfermedad.