Andy Byron y Kristin Cabot, 'cazados' por la 'kiss cam' durante el concierto de Coldplay
Los cuatro consejos evangélicos de Munilla tras la 'pillada' al CEO de Astronomer
El concierto de 'Coldplay' en Massachusetts destapó un caso de adulterio que se hizo viral, y el obispo de Orihuela-Alicante parte de él para sacar una moraleja que puede servir a todos
El plan parecía perfecto: un concierto de Coldplay en el Gillette Stadium de Foxborough (Massachusetts, Estados Unidos), buena música, buena compañía, lejos de miradas indiscretas... o eso parecía hasta que la kiss cam o cámara de los besos sorprendió a Andy Byron bailando muy acaramelado con Kristin Cabot.
Hasta ese momento se trataban de dos perfectos desconocidos que, súbita, inopinada e inesperadamente, fueron catapultados a la fama. Él era el CEO de Astronomer, una empresa de software especializada en datos e inteligencia artificial, valorada en más de mil millones de dólares. Ella, la directora de Recursos Humanos de la misma compañía. Y decimos «era» porque él fue despedido fulminantemente: ambos estaban siendo infieles a sus respectivos matrimonios, y eso «dañaba la imagen de marca». La esposa de Andy, Megan Kerrigan, ya ha solicitado el divorcio. El matrimonio tiene dos hijos en común.
Más allá de los memes, las burlas y hasta las parodias que han corrido como la pólvora por internet, el obispo de Orihuela-Alicante, monseñor José Ignacio Munilla ha querido aprovechar el caso para profundizar en las consecuencias que conlleva un adulterio como el protagonizado por Byron y Cabot. Y lo ha hecho con cuatro breves citas evangélicas que se aplican no solo a los protagonistas, sino también a los que los critican y a los que los juzgan:
«No hay nada oculto que no llegue a saberse» (Mt 10, 26)«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (Mt 19, 6)«El que esté sin pecado que tire la primera piedra» (Jn 8, 7)«Vete y no peques más» (Jn 8, 11)
El obispo de Orihuela-Alicante recuerda que, al final, los propios pecados, escondidos y ocultados, saldrán a la luz, como recuerda Cristo en el Evangelio. La doctrina de la Iglesia respecto al matrimonio es clara: unidad e indisolubilidad, pero advierte a los fariseos que juzgan desde sus atalayas de supuesta perfección moral y no son conscientes de sus propias faltas. Por último, las palabras de Jesús a la mujer del Evangelio «sorprendida en flagrante delito de adulterio»: «Vete en paz y no peques más».
Hoy, como hace dos mil años, las enseñanzas de Jesucristo son válidas. Incluso para unos adúlteros sorprendidos en un concierto de Coldplay.