En estos trabajos se ha realizado una revisión y preparación completa de las techumbres de estas zonas, muy afectadas por la humedad. Tras la actuación de las cubiertas se ha procedido a la pintura de esas mismas bóvedas. Durante los mismos se han descubierto que las cubiertas eran planas y estaban recubiertas por un ladrillo cerámico macizo y se ha decidido dejar las tres alas contrarias a la nave del templo con tejas y las adosadas a la nave principal del templo con cubiertas de ladrillo, que funcionan como un gran canal para ayudar evacuar el agua de lluvia, que se recogerá en unas gárgolas, ya existentes en el pasado. Estas obras van a permitir que en un futuro estas cubiertas de ladrillo puedan ser visitables por grupos reducidos, para lo que se requiere, previamente, la instalación de medidas de seguridad.