El padre Christian Olding bendice a una pareja gay durante el servicio «El amor triunfa» en la iglesia de San Martín en Geldern, Alemania,en 2021, mucho antes de 'Fiducia Suplicans'
Los obispos alemanes desafían a Roma y piden un ritual completo para bendecir a las parejas homosexuales
Hace años que la amenaza de cisma planea sobre la Iglesia teutona, con numerosas diócesis apostando por posturas claramente heréticas
El obispo Georg Batzing, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, contra el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe y principal artífice de Fiducia Supplicans. El documento de diciembre de 2023 contemplaba la bendición de personas homosexuales y aquellas en situación irregular para que, «reconociéndose desamparados y necesitados de su ayuda, no pretenden la legitimidad de su propio status», sino hacer que «las relaciones humanas puedan madurar y crecer en la fidelidad al mensaje del Evangelio, liberarse de sus imperfecciones y fragilidades y expresarse en la dimensión siempre más grande del amor divino».
Pero a varios obispos alemanes, estas bendiciones de las personas en situación irregular que «no pretenden la legitimidad de su propio status» les sabe a poco, y ahora «desean ir más allá y ofrecer un ritual completo con oraciones y lecturas del Evangelio», según ha explicado el padre Paul Zulehner, teólogo y sociólogo, al National Catholic Reporter. «Los alemanes simplemente están dando un paso adelante, hacia algo más estructurado y completo», apostilla.
El pasado 23 de abril, en el interregno que se produjo entre la muerte del Papa Francisco y la elección de León XIV, una asamblea conjunta de obispos y laicos del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK) publicó el Manual para pastores, que va mucho más allá de lo que autoriza Fiducia Supplicans. Entre otras cosas, el documento –que no ha sido aprobado oficialmente por la Iglesia– observa que «las parejas que no se casan por la iglesia, las divorciadas y vueltas a casar, de todas las orientaciones sexuales e identidades de género, son una parte natural de nuestra sociedad; muchas desean una bendición para su relación». Esa «naturalidad», por lo que se deduce, daría carta blanca para «reconocer y ofrecer apoyo a las parejas unidas en el amor, que se tratan con pleno respeto y dignidad, y están dispuestas a vivir su sexualidad cuidándose a sí mismas y al otro con responsabilidad social a largo plazo». Algo, en definitiva, que difiere completamente del Magisterio católico.
Cuestionarlo todo
Sin embargo, la Conferencia Episcopal Alemana defendió que el manual seguía el «enfoque pastoral» de Francisco y reflejaba las resoluciones finales adoptadas en marzo de 2023 por el Synodaler Weg o Sínodo de la Iglesia Alemana, que sí alentaba a las bendiciones del mismo sexo, así como a una apertura a la diversidad de género y a un reexamen del celibato sacerdotal.
A partir de ahí, las 27 diócesis alemanas se dividieron entre las que permanecían dentro de la comunión con Roma y el resto de la Iglesia, y aquellas que apostaban por seguir discurriendo por esa resbaladiza e incierta senda. Este pasado verano, una encuesta realizada por la agencia de noticias Katholisch.de arrojó los datos de que menos de la mitad de las 27 diócesis católicas del país aprobaban el manual. En agosto, la diócesis de Rottenburg-Stuttgart publicó un folleto de 15 páginas con oraciones para «parejas de todas las orientaciones sexuales e identidades de género» que buscan bendiciones «sin importar su estilo de vida o estado civil». En definitiva, bendecir por bendecir a cualquiera en cualquier momento o situación. Casi simultáneamente, la archidiócesis de Colonia dijo que el nuevo manual infringía las instrucciones del Vaticano de que las bendiciones deben ser sin «forma litúrgica».
Una bandera arcoíris en la fachada de una iglesia católica en Colonia
Pese a la confusión creada, a finales de septiembre, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana echó balones fuera: «Rechazo rotundamente la insinuación de que en Alemania estemos practicando la desobediencia episcopal o emprendiendo un camino de confrontación con Roma».
Mientras tanto, como de costumbre, los más perjudicados son los fieles. Los católicos representan aproximadamente el 26 % de los 84,5 millones de habitantes de Alemania, aunque la práctica religiosa ha disminuido drásticamente desde 2019, y solo el 6,6 % de los católicos asisten los domingos a misa. Mientras algunos obispos emprenden el camino a ninguna parte, tratando de arañar nuevos feligreses a costa de aguar la doctrina, los fieles no parecen respaldar sus devaneos.