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El padre Jesús Silva es sacerdote en MadridVictoria Weil

Entrevista a Jesús Silva, sacerdote y escritor

El cura que quiso ser paleontólogo: «La fe no se opone a la teoría de la evolución»

Acaba de publicar 'Evolución y creación' para demostrar que la Iglesia y Darwin no se contraponen

Al padre Jesús Silva Castignani (Madrid, 1983) le conocíamos por su faceta en redes sociales, su participación en el programa Red de Redes, de la Asociación Católica de Propagandistas, y por dedicarse a la pastoral con jóvenes, para quienes ha escrito numerosos libros. Pero ahora ha sorprendido con un tema completamente diferente: Evolución y creación (Palabra) es su última obra, con la que pretende argumentar que el creacionismo cristiano y la teoría de la evolución no son necesariamente opuestos.

–Este nuevo libro rompe con todo lo que ha publicado anteriormente...

–Bueno, desde que era pequeño me ha gustado la paleontología. Antes de querer ser cura quería ser paleontólogo. Así que es un tema que siempre he tenido muy metido, y no me ha causado nunca ningún problema el tema de la evolución y ese tipo de cosas. Pero luego, cuando ya me hice sacerdote y hablé con la gente, pues sí que me he encontrado con bastantes que te plantean: Oye, y cómo se compatibiliza esto de Adán y Eva y la evolución? Y entonces me di cuenta de que es un tema que no se trata mucho en los colegios, en la catequesis, en las homilías, que no se habla de ello. Así que, como es un tema que yo gracias a Dios he tenido bastante presente y nunca me ha supuesto ningún problema, dije: Bueno, pues voy a investigarlo un poco, voy a formarme, voy a leer y voy a escribir un libro un poco explicando por qué son compatibles fe y evolución, Ciencia y fe.

He querido hacerlo de modo accesible, como suelo hacer mis libros, para que la gente pueda entender por qué son compatibles. Por qué el Génesis dice lo que dice; por qué la ciencia dice lo que dice y cómo podemos armonizarlo. Y surgió este libro que la verdad es que yo creo que está muy bien.

La portada del último libro de Jesús Silva

La portada del último libro de Jesús SilvaPalabra

–La idea que flota en la calle, efectivamente, es que la iglesia y la evolución son contrarias, o que la evolución ha desbancado a la Biblia.

–De hecho, se diría que hay como dos bandos. Por una parte, gente que piensa que la evolución ha demostrado que todo lo que dice la Iglesia es mentira, porque la Biblia es inventada y es una chorrada y no hay que darle ninguna credibilidad. Pero también hay gente dentro de la Iglesia que duda de la evolución, porque piensan que aceptar la evolución es negar la fe, y dicen: No, yo creo que Dios realmente creó al hombre del barro de la tierra, tal como dice el libro de Génesis. Es lo que se suele llamar el fundamentalismo o la lectura fundamentalista de la Biblia, es decir, la leo al pie de la letra y rechazo lo que me dice la ciencia.

–¿Y la postura católica sería que la teoría de evolución se dio, pero que en el paso del mono al hombre tuvo que haber una intervención divina?

–Primero diríamos que el hombre no proviene del mono. Es muy importante dejarlo claro, porque realmente se trata de un antecesor común del que derivan, por un lado, los simios, y por otro lado, nosotros. Es decir, que el hombre viene del mono es poco técnico. En todo caso, creo que es más complejo que como tú lo planteas, porque hay un diseño evolutivo desde el principio. Es decir, el hecho de que las criaturas evolucionen de menos a más, de más simples a más complejas, ya indica un diseño, porque de hecho, los propios evolucionistas no saben explicar desde el punto de vista biológico por qué la creación se complica y va dando lugar a organismos cada vez más complicados. Porque, de hecho, en la naturaleza se tiende siempre a simplificar. Sin embargo, la evolución va en la dirección contraria.

Hay un diseño como si alguien hubiese metido una dirección en la evolución para que acabásemos llegando nosotros. Como dicen muchos científicos, parece que el mundo estaba esperando a que nosotros llegáramos. Entonces, no es solamente que haya un momento en el que Dios mete el dedo, sino que, desde el principio, la creación ha estado diseñada y conducida por Dios para que llegásemos nosotros.

Aunque es verdad que la Iglesia sí que dice que el alma inmortal ha sido infundida directamente por Dios, es decir, cuando aparece el primer ser humano, ahí sí que hay una creación del alma inmortal a semejanza e imagen de Dios, y que es infundida directamente por Dios. Es decir, que el alma no procede de la materia, sino que procede de Dios en un mismo momento. En la concepción se genera el cuerpo y Dios infunde el alma, las dos cosas al mismo tiempo, y se crea esa unidad.

–Hay, por tanto, un diseño inteligente...

–Ese es uno de los temas que más se les ha criticado a los neodarwinistas. Como decía San Juan Pablo II, no hay una sola teoría de la evolución, sino varias. El darwinismo y el neodarwinismo son muy deterministas: Ha sido el azar el que ha provocado la aparición de nuevas especies, las mutaciones aleatorias y luego la selección natural. Pero esto no está del todo claro. De hecho, no existe ninguna prueba científica que demuestre que ha habido un cambio de especie por mutación y selección natural. Esto es una teoría.

De hecho, en la historia de la evolución –sobre todo, del ser humano–, es que hay periodos que se llaman de estasis, periodos en los que los mismos seres humanos, durante un millón y pico de años –por ejemplo, el homo habilis o el homo erectus–, están estables durante un tiempo y, de pronto, en muy poco tiempo, hay un salto grande y luego otro periodo de estasis.

Los seres humanos, por ejemplo, no han evolucionado del homo sapiens desde hace más de 100.000 ó 200.000 años, sino que se han quedado ahí y no ha habido evolución. Esto no lo explica el neodarwinismo, lo cual quiere decir que hay que ampliar la mente para ver si hay más factores que influyen en la evolución, entre los cuales nosotros creemos que hay una intervención de Dios, que no tiene por qué ser directa. No es un Dios de varita mágica que hace ¡pum! Ahora aparezco y hago que surja esto, sino que es una acción que se llama de las causas segundas, un Dios que está detrás y que va como sustentando todo.

El autor del libro, durante la entrevista

El autor del libro, durante la entrevistaVictoria Weil

Lo del diseño inteligente no es un argumento que yo utilice, porque la escuela del Diseño Inteligente ha sido muy criticada por muchas cosas, porque más bien la escuela lo que dice es que hay algunas complejidades irreductibles. Yo hablo de la evidencia del diseño, que es otra cosa. No me centro en organismos u órganos concretos, como hace el diseño inteligente, sino en la evidencia del diseño total, o sea, en el conjunto.

Por ejemplo, lo que decía Francis Collins, el descubridor del genoma humano del ADN: eso es un lenguaje lógico, y un lenguaje lógico que dice cosas lógicas, o sea, que debe tener un diseñador detrás. Por eso Francis Crick se convierte... Se convierte porque ve que hay un lenguaje, y detrás de un lenguaje hay un diseñador.

Parece que el mundo estaba esperándonos... Es la frase que repiten muchos científicos, cosmólogos, etcétera.

La Iglesia y la ciencia

–Recientemente vi la película Altamira. Me pareció que caía en los clásicos tópicos al mostrar al clero como retrógrado, cobarde, que piensa que el descubrimiento de las pinturas rupestres echarán por tierra el relato del Génesis...

–Ahí hay un relato, un relato posmoderno construido, que es precisamente ese. La Iglesia se opone a la evolución, se opone al progreso, se opone al descubrimiento. La Iglesia es oscurantista, la Iglesia oculta, la Iglesia no quiere que se sepa... Es un relato que ha hecho mucho daño a la Iglesia y que está muy asentado en la sociedad. Ese relato, como tal relato, es mentira. Lemaitre, compañero de Einstein, es el que descubre la teoría del Big Bang. Entre los evolucionistas y los genetistas hay un monje, Gregor Mendel, uno de los primeros que habla precisamente de la evolución. Es decir, no existe esa negación de la Iglesia hacia la evolución. De hecho, en cuanto empiezan las primeras ideas evolucionistas, Pío XII dice: Esto hay que estudiarlo, hay que verlo sin prejuicios, salvaguardando que el alma ha sido creada por Dios. Y Juan Pablo II, cuando retoma esta enseñanza de Pío XII, dice que la teoría de la evolución ha demostrado ser más que una teoría. Es decir, la Iglesia no ha tenido una cerrazón nunca hacia el tema de la evolución. Al revés: una apertura. Una apertura prudente, porque la Iglesia siempre es muy prudente, pero con todo.

Por tanto, es falso que la Iglesia se oponga a la evolución o al desarrollo o a la ciencia. Sencillamente es un relato que se apoya en mitos como el de Galileo u otros similares. Todo esto proviene de la Ilustración, del siglo XVIII, cuando los iluministas, los filósofos franceses, quieren desacreditar a la Iglesia para intentar demostrar al pueblo que va en contra del progreso. Y esto ha quedado, ha quedado. Pero no es verdad. Sencillamente no es verdad. Solo hay que estudiar un poco para verlo.

Para todos los lectores

–Usted lleva muchos años trabajando con jóvenes. ¿Un millennial entenderá su libro, o es muy farragoso?

–Un millennial, un generación Z e incluso un generación Alfa comprenderán este libro. Lo comprenderán, porque precisamente mi intento siempre es rebajar los conocimientos al nivel de la gente. De hecho, incluso en la entrevista estoy utilizando a lo mejor términos que en el libro no aparecen porque los he simplificado al máximo para que todo el mundo lo pueda entender. Incluso cuando cito algún documento de la Iglesia que tiene un lenguaje un poco más farragoso, luego lo explico. De hecho, la gente que lo ha leído me ha dicho que lo ha leído rápido, que lo ha entendido bien, que le ha gustado, que le ha planteado dudas, pero también le ha planteado respuestas. Es un libro que puede leer cualquiera y creo que puede entender perfectamente y puede ayudarle a darse cuenta de que fe y razón, de que evolución y fe, son compatibles, y de que no hay ninguna contradicción. Y puedes descubrir, de hecho, lo hermoso que es cómo Dios ha hecho las cosas. Y cómo esto es algo que podemos armonizar perfectamente con la ciencia. Explicado de un modo sencillo, con muchas referencias, con mucha bibliografía, para que también así la gente que quiera profundizar pueda hacerlo.

–¿Una última pincelada sobre su libro?

–Sí, sí, decir una cosita. Una de las cosas que defiendo en el libro es cómo esos antecesores del hombre han ido evolucionando progresivamente hasta que llega un momento en que esa naturaleza humana es capaz de albergar un alma creada a imagen de Dios. Y en ese momento es cuando se da lo que llaman muchos biólogos y antropólogos, incluso ateos, llaman el salto. Es una revolución cognitiva del ser humano, del homo erectus, en concreto. Y justo ahí empieza el ser humano a vivir en familia, vivir en comunidad, cuidar de los enfermos, hacer enterramientos, tener una cierta forma religiosa. Es decir, se da un salto en que aparece un ser que es libre, racional y capaz de amar. Y ahí es donde yo digo que se puede rastrear la presencia del alma inmortal. Esto es muy bello verlo en el libro. Cómo se va viendo este avance progresivo y cómo en esta especie preexistente o materia preexistente acaba surgiendo un ser que supone un salto y es un salto bello, porque se ve en que es libre, racional y capaz de amar. Sobre todo me interesa que no se desentiende de los enfermos, de los discapacitados, de los ancianos. Y aquí es donde se ve la huella de la humanidad.

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