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El documental presenta una familia cuyos dos hijos decidieron entrar al seminarioDiócesis de Orange

Cuando Dios regala dos vocaciones en casa: el documental que ensalza el valor de la familia y el matrimonio

La producción muestra cómo la educación y el ejemplo cristiano de los padres son la clave para permitir que Dios habite en el centro del hogar

La importancia de los padres en la educación de los hijos es esencial, sobre todo en la enseñanza espiritual. Santa Mónica ya nos lo demostró: detrás de un teólogo y santo de la Iglesia como San Agustín se encuentra una madre que siempre acude a Dios para pedir que se mantenga siempre cerca de su hijo.

El documental titulado Two Brothers, One Calling: The Making of a Priest, (en español, «Dos hermanos, una vocación: la formación de un sacerdote»), cuenta la historia de como una familia vivió la entrada al seminario de los únicos dos hijos de la familia.

«Tener padres creyentes, saber que estaban presentes para mí, era como una representación del amor de Dios por mí», comienza contando uno de los hijos, ahora vestido con sotana negra y alzacuellos, a punto de ser ordenado sacerdote.

Junto a su hermano, ambos decidieron dar el sí a Dios a través de la vocación religiosa. Crecieron en una familia católica devota, un punto de partida que les permitió acercarse pronto al amor de Dios. «Aunque no lo pueda ver físicamente, puedo sentirlo en mi corazón», relata uno de ellos.

Unos padres que se quieren reflejan el amor de Dios

La producción se centra especialmente en cómo ambos hermanos destacan el papel de sus padres en su vida de fe y cómo distintas situaciones los guiaron finalmente por el camino del sacerdocio. Para ellos, sus padres no solo les enseñaron y corrigieron, sino que fueron un verdadero ejemplo de matrimonio cristiano, reflejando cómo Dios nos ama y desea que nos amemos unos a otros. «Siempre estaban para darnos su tiempo y su amor», relata Francis.

Es por ello que, cuando él comenzó a plantearse el paso de entrar al seminario, lo primero que hizo fue consultarlo con sus padres en busca de consejo y escucha.

Francis y Travis con sus padres

El camino del otro hijo, Travis, fue algo diferente. Él cuenta que se sentía satisfecho con su vida, pero un día le rogó a Dios: «Dame una señal, dame algo a lo que no pueda decir que no». Poco después, conoció a una chica con la que inició un noviazgo, pero la relación no duró mucho. «Terminamos rompiendo. No me sentí desconsolado, sino más bien tranquilo. Con esa sensación, Dios me decía: «Vale, te di lo que querías y te di esa prueba. Creo que es hora de que me tomes en serio», relató.

«La fe sin acción está muerta»

El matrimonio también narra en primera persona su testimonio, esencial en esta historia. La madre también creció en un hogar católico y le pedía a Dios un hombre con el que compartir una familia como la suya. «Dios me concedió esa oración», recuerda. Ambos cuentan como vivieron la paternidad de sus dos hijos como una bendición que venía de «desde arriba».

«Tienes que practicar lo que predicas; de lo contrario, no es efectivo», asegura la madre, cuyo consejo para otros padres es enseñar con firmeza las cosas de Dios, pero demostrarlas siempre con auténtico amor. «La fe sin acción está muerta», añade el padre.

Su objetivo como padres creyentes, algo que muchos consideran complicado, es enseñar a sus hijos que ser creyente no se limita a la misa de los domingos, sino a demostrar cada día que pueden ser una bendición para los demás. Implementar tradiciones piadosas en la familia, como rezar el rosario, asistir a misa para celebrar los cumpleaños o bendecir la mesa, tiene un valor incalculable. El obispo, que ofrece su testimonio en el documental, afirma que la vida cerca de Dios y la moral que la familia procura vivir son aspectos que claramente se perciben desde fuera.

Dos hermanos, una vocación

Francis y Travis también comparten su experiencia en el seminario y cómo el papel de los sacerdotes que los forman siempre fue un pilar en su camino. Por su parte, la familia también los acompañó en todo momento. Su padre aconsejó a uno de ellos: «Cuando Dios te llama, nunca puedes decirle que no y siempre te apoyaré».

Ambos estudiaban para convertirse en enfermeros. Fue durante las horas en el hospital, al observar el sufrimiento de los pacientes, que Francis se cuestionó el verdadero sentido de la vida y el papel de los sanitarios en los últimos momentos de los enfermos.

Los dos hermanos junto con el obispo

Conversando con su director espiritual, este le mostró que muchas veces el papel del sacerdote también es acompañar en el momento de la muerte, a través de la Unción de los enfermos. «¿Qué es más pleno: ayudar a alguien temporalmente o ayudar a alguien para la eternidad?», le preguntó al joven.

Por su parte, Travis, tras experimentar la ruptura con su novia, acudió al Santuario de la Virgen de Guadalupe en busca de respuestas. «Sea lo que sea que tu hijo quiera de mí, ya sabes que lo escucharé», le dijo a la Virgen. Al regresar de México, solicitó su ingreso al seminario, decisión que sorprendió a quienes lo rodeaban.

Dirección espiritual

La producción detalla cómo la entrega total a Dios, a través del sacramento del sacerdocio, transforma por completo a la persona. Los años de formación ayudan a madurar, y aunque a veces el compromiso pueda asustar, el obispo siempre aconseja a los seminaristas que se permitan sentir nervios o miedo, recordándoles que el amor y el apoyo de Dios es lo que siempre permanece.

«Las cualidades que te hacen un buen padre y un buen esposo son las mismas que te hacen un buen sacerdote», afirma el obispo. La empatía, la amabilidad y el sacrificio son virtudes por las que todo cristiano debe esforzarse, comenta el religioso.

También hace referencia a la prioridad de Dios en las familias, señalando que hablar con un sacerdote en busca de consejo no es algo exclusivo de los seminaristas. Cuando se enseñan los «no negociables», como la misa, y se pone a Dios en el centro de todo, la vida familiar se organiza en torno a Él.

El documental concluye con un mensaje de esperanza y confianza en los planes de Dios. Los padres de Travis y Francis invitan a todos los padres a ser valientes y abrirse a la posibilidad de la vocación religiosa. En este camino, el miedo no solo toca la vida del seminarista, sino también la de los padres, que experimentan inquietudes por sus hijos. Sin embargo, lo que realmente importa es el abandono confiado en Él.