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Compradores de loteria en la administración de loterías ‘Doña Manolita’,

Un comprador de lotería en la administración de ‘Doña Manolita’ de MadridEuropa Press

«Sorteo espiritual para las almas del purgatorio»: así nació la Lotería Nacional en un convento de Valencia

Un carmelita lego, que ejercía de portero en el Carmen, ideó un juego de azar para propagar la oración por «el alivio de las benditas almas»

El Estado copió del convento del Carmelo Calzado de Valencia, en pleno barrio del Carmen, un juego ideado por el fraile carmelita lego Vicente Monfort, quien lo exponía públicamente en la puerta de la iglesia del Carmen, hoy denominada oficialmente de la Santa Cruz, y que era publicitado como «un juego de segura ganancia, un juego místico», siendo éste el precedente histórico de la actual Lotería Nacional de España, según el historiador Marcos Antonio de Orellana, en su Valencia antigua y moderna.

La primera idea de crear la Real Lotería de España nació en 1762 a imitación de la Lotería de Roma, con la particularidad de que sus impulsores se fijaron en el ingenio del fraile valenciano para engrosar las arcas del Reino. El fraile carmelita, sin pretenderlo, dio pie a que su invento destinado a fines espirituales y devocionales, a la larga se convertiría, en manos del Estado, en un rentable juego de azar.

El religioso tenía colgada en la portería del Real Convento de Nuestra Señora del Carmen una caja con bolitas numeradas del uno al 90, y quien insaculaba una bola acudía a una tabla donde se indicaba en cada número qué debía hacer el devoto, como el orar por el alma de alguna persona fallecida, motivo por lo cual el fraile bautizó el juego con el título Sorteo espiritual para el alivio de las benditas almas del purgatorio.

Aunque en el cuerpo del texto habla Orellana de 90 números, cuando remite al apéndice aparecen en la tabla un total de 100. De hecho, el anexo titulado por el fraile dice Centenario y sorteo espiritual para alivio de las benditas almas del purgatorio.

El premio: 40 días de indulgencia

Las instrucciones señalaban poner la mano en la caxilla, y sacando un cartoncito, o bolita, note el numero que lleva, y recorriendo la vista por la tabla expuesta, repare en la alma que dicho numero señala, y rece por ella lo que le dictare la devoción. «Por cada vez que se sacasen suerte», se conseguía 40 días de indulgencia, que concedió fray Rafael Lasala, obispo de Solsona.

Fachada de la iglesia del Carmen –hoy, de la Santa Cruz– en Valencia

Fachada de la iglesia del Carmen –hoy, de la Santa Cruz– en Valencia

En una nota se suplicaba por caridad a los usuarios de este juego espiritual que se vuelva a la caxita el cartoncito, o bolita, para que la misma alma no quede privada del socorro, que le puede dar otro devoto, saliéndole la misma suerte.

El invento de la cajita con las bolitas y las tablas donde se establecía a qué estaba obligada la persona extractora de los números sería más tarde copiado por muchas iglesias valencianas y estuvo vigente hasta hace pocos años.

Orellana es taxativo al afirmar que, del juego místico de los 90 números del fraile, la Real Lotería de España sacó «otro juego semejante», que no repartía bienes espirituales y liberaciones de las almas del purgatorio, sino dinero, bienes materiales, por lo que cabe concluir que el juego espiritual está en los precedentes históricos de la actual Lotería Nacional.

Como referencia y recuerdo de aquellas bolitas de la cajita mística hoy tenemos las bolas de los bombos de los sorteos, tanto de premios como de números. Son de madera de boj, con los números y letras grabados. Solían ser grabadas primero tallando el número en la propia bola, pero eso modificaba el peso de las bolas en cuestión, por lo que se pasó a utilizar el fuego para grabarlas. Actualmente, se utiliza el láser para marcar el número sin modificar el peso de la bola.

Desde Carlos III

El primer sorteo de la Lotería Nacional en España se remonta al 10 de diciembre de 1763, bajo el mandato de Carlos III, quien trajo el juego de Nápoles. Luego, en 1811 se la haría renacer más modernamente en Cádiz, en pleno proceso de debate y conformación de la primera Constitución Española, la de 1812, llamada La Pepa, con el fin de recaudar dinero para las arcas del Estado, vacías a causa de la Guerra de la Independencia.

El primer sorteo extraordinario de Navidad se celebraría en 1818, aunque no fue hasta 1839 cuando se decidió celebrarlo anualmente. Dado el éxito alcanzado, al poco de creó el sorteo de El Niño, el 6 de enero, día de Reyes.

Con la Desamortización, el Estado robó el convento a los carmelitas calzados, y ubicó allí la Escuela de Bellas Artes y hoy es Museo, mientras que el templo pasó a ser regentado por el clero secular, convertido en parroquia. Una de sus curiosidades es que uno de los toques de su campanario era tañer para tener un buen parto.

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