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Uno de los gaiteros palestinos que desfilaron por las calles de Belén, en una insólita estampaChristian Media Center

Navidad 2025

Gaitas, tambores y máxima seguridad en el multitudinario regreso del cardenal Pizzaballa a Belén

Miles de personas dieron la bienvenida al Patriarca latino de Jerusalén, que visitaba la ciudad donde nació Jesús tras dos años sin poder hacerlo

Decenas de gaiteros ataviados con sus uniformes de scout, sus banderas, sus insignias y hasta sus mantos de tela típica de las Highlands escocesas. La escena podría ser relativamente habitual si no fuera por la latitud donde se producía: en las calles de Belén. Allí, el pasado 24 de diciembre, más de veinte grupos scout de diversas ciudades de Cisjordania, acompañados por miles de fieles locales, precedieron al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén, que volvía a la ciudad que vio a nacer a Jesús tras dos años de ausencia.

«El año pasado dije que este año Belén no solo tendría una Navidad normal, sino una Navidad mejor que nunca, y eso es exactamente lo que siento ahora», confesó el cardenal franciscano al Christian Media Center. «Debemos mirar hacia adelante y no centrarnos solo en nuestros problemas, que persisten y de los que somos conscientes. Sin embargo, no podemos resolverlos sin esperanza, sin amor, sin compromiso, ciertamente por la justicia, pero también por la vida. Ahora veo vida: es una nueva vida para Belén y para toda Tierra Santa», subrayó el purpurado italiano.

El cardenal Pizzaballa presidió la solemne concelebración eucarística de Nochebuena, precedida por el Oficio de Lecturas en la iglesia de Santa Catalina. «La Navidad –afirmó en su homilía– es una invitación a mirar más allá de la lógica de la dominación, a redescubrir el poder del amor, la solidaridad y la justicia». «El relato de Lucas revela un contraste decisivo: por un lado, el emperador que gobierna al pueblo; por otro, un niño que nace sin poder. El imperio emite decretos, Dios da un Hijo. Mientras la historia sigue la lógica de la fuerza, Dios actúa con discreción y cumple sus promesas a través de los acontecimientos cotidianos. Este contraste no solo nos conmueve, sino que nos convierte», observó.

En la Gruta de la Natividad

Alrededor de las dos de la madrugada, acompañado por el coro, el Patriarca llevó la imagen del Niño en brazos en procesión hasta la Gruta de la Natividad. Allí, el diácono leyó los pasajes evangélicos del Nacimiento: «María dio a luz un hijo, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue».

«El nacimiento de Jesús ocurre en la noche. No solo en la noche cronológica, sino en la noche de la humanidad: el tiempo de la limitación, la incertidumbre y el miedo. Sin embargo, es precisamente en esta noche que se da la luz. Una luz que no elimina la noche, sino que vence la oscuridad que la acompaña. La luz de Dios no deslumbra ni impone: ilumina el camino y permite seguir caminando», aseguró el cardenal Pizzaballa.

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