Sor Miriam, a la izquierda, una de las mejores reposteras del convento
Nuevo abandono de una exmonja de Belorado: «Está rota y ya no puede más»
Solo quedan 7 religiosas de las 10 que fueron excomulgadas, y el 10 de febrero deberán desalojar el convento burgalés
«Sor Miriam es maravillosa, pero está rota y ya no puede más. Si alguien la quiere contratar como repostera, hace unos chocolates maravillosos». El mensaje, dramático y esperpéntico a la vez, lo lanzó anoche Francisco Canals, portavoz de las ex clarisas de Belorado, en el programa En Directo a la Gente, de TVE. Se trata de una nueva deserción en el seno de las monjas cismáticas –diez en total, de las que quedan ahora siete– del convento burgalés. Eso sí, después de 23 años en el cenobio –en el que ingresó a los 18 años de edad– sor Miriam no se ha marchado enfrentada con sus –hasta ayer– compañeras de excomunión: «No se ha ido por diferencias con las monjas, se lleva bien con el resto. Tanto juicio y problemas la han superado», ha reconocido Canals posteriormente a Religión Confidencial.
La salida de sor Miriam pinta de tonos aún más oscuros el futuro de las siete mujeres restantes. El próximo 10 de febrero se cumple la fecha tope para que abandonen el monasterio por orden judicial; las cinco monjas ancianas que custodiaban ya han sido acogidas en otras comunidades de clarisas y se les acumulan las demandas contra las restantes. Aparte, claro, de la excomunión por parte de la Iglesia católica.
Una de las últimas apariciones de sor Miriam en el perfil de Instagram de las exmonjas fue hace ya un año. En esa ocasión, se enseñaba el interior del convento de Orduña, donde residía con otra religiosa, y se las presentaba como «sor Miriam, una repostera valenciana, y sor Berit, la monja catalana licenciada en matemáticas y ex profesora de instituto. Ambas se encargan del mantenimiento del monasterio, el cuidado de la huerta y las actividades espirituales que dan vida a este enclave histórico».
Tras ser expulsadas de Orduña, sor Miriam fue destinada al restaurante Santa Maria del Chicu, una iniciativa que las ex religiosas abrieron en Arriondas (Asturias). Cuando sean expulsadas de Belorado, el próximo 10 de febrero, quizás el restaurante sea el último reducto donde se puedan refugiar.