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Exterior del Convento de Belorado, Burgos

Exterior del Convento de Belorado, BurgosEuropa Press

Fallece una de las monjas ancianas de Belorado, y las exclarisas critican que «fuera arrancada de su casa»

Las ex religiosas cismáticas tiran de victimismo al recordar que «ya advirtieron públicamente, el pasado mes de diciembre, que este desenlace era altamente probable»

El pasado 9 de enero fallecía, en el silencio del monasterio de Santa Clara, en Castil de Lences (Burgos), sor Getsemaní, una de las cinco religiosas ancianas que no habían sido excomulgadas por la Santa Sede y que fueron rescatadas del monasterio de Orduña (Vizcaya) el pasado 18 de diciembre, en cumplimiento de una medida cautelar de protección ordenada por el Juzgado de Instrucción nº 5 de Bilbao.

La noticia la han dado a conocer este mediodía las propias monjas cismáticas en un comunicado enviado a los medios de comunicación, en el que aseguran que «han tenido conocimiento de este trágico fallecimiento de manera casual, sin haber sido notificadas ni avisadas». Las ex religiosas «ya advirtieron públicamente, el pasado mes de diciembre, que este desenlace era altamente probable, ya que el traslado de monjas de edad avanzada, su alejamiento del entorno afectivo y emocional y la separación de la comunidad con la que habían convivido durante décadas podían derivar en un acontecimiento trágico. Pese a ello, dichas advertencias no fueron atendidas ni tenidas en cuenta».

El fallecimiento de sor Getsemaní tampoco se podría calificar de sorprendente: la religiosa burgalesa tenía 89 años de edad, estaba aquejada de neumonía y tuvo que ser ingresada en el hospital de Basurto, en Bilbao, dado su estado de salud cuando fue rescatada por la Guardia Civil. Las propias exclarisas, en su comunicado de hoy, admiten que «precisamente esta monja era la que presentaba las patologías más delicadas y con la que había que extremar las precauciones». «Es obvio que su traslado, en las condiciones en que se realizó, la desestabilizó por completo», justifican.

Estaban en malas condiciones

Lo que no explican las exmonjas es que el 18 de diciembre pasaron un reconocimiento médico después de que un informe de la Guardia Civil cuestionara las condiciones higiénico-sanitarias en las que se encontraban.

Las religiosas excomulgadas definen a la monja fallecida como «una mujer de gran sabiduría y discernimiento». «Cauta, prudente, amante del diálogo y del silencio, supo armonizar lo antiguo con lo nuevo. Maestra de profesión, fue una gran religiosa. Destacó por su inteligencia interior: profunda, pedagógica y sabia, enseñó a las monjas jóvenes a vivir conforme al carisma de las clarisas. De personalidad fuerte y muy querida por la comunidad, poseía un innato espíritu franciscano», prosiguen.

El comunicado concluye «lamentando profundamente este final de su hermana, a la que querían muchísimo, al igual que al resto de las mayores que fueron arrancadas de su casa».

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