En España hay cerca de 40.000 religiosos y religiosas
Los obispos españoles piden a los religiosos «vivir plenamente los votos de obediencia, castidad y pobreza»
La Conferencia Episcopal anima a los cerca de 40.000 consagrados que hay en España para que vivan «desde la raíz» la identidad de su carisma.
Apostar «plenamente» por la castidad, la obediencia, la pobreza y el «servicio a los desamparados», en medio de la «urgencia» de la crisis vocacional. Esa es la petición que los obispos españoles han lanzado a los cerca de 40.000 religiosos y religiosas de nuestro país.
Lo han hecho a través de un mensaje publicado esta semana, con motivo de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebrará el 2 de febrero.
En el texto, elaborado por la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española (CEE), los obispos exhortan a los consagrados a responder con generosidad a su vocación, animándoles a profundizar en «la identidad» y «la misión» propias de cada carisma religioso, que identifica a quienes han entregado su vida a Cristo y a la Iglesia.
«Don profético para el mundo»
Así, el corazón del mensaje de los obispos es una llamada a vivir con «plenitud» y radicalidad los votos evangélicos de obediencia, castidad y pobreza, no como cargas, sino como «don profético para la Iglesia y para el mundo». Además, les animan a alejarse de la «autorreferencialidad» puesto que «la mirada centrada en uno mismo puede convertirse en un obstáculo» para ver a quienes esperan el testimonio de amor de los consagrados.
Los obispos animan a los religiosos a contemplar tres dimensiones esenciales de la vocación consagrada: a quién llaman, a quién buscan y a quién sirven. En este sentido vinculan el voto de castidad con la capacidad de amar a Dios y a todos sin exclusión; el voto de obediencia con la escucha y entrega total a la voluntad de Dios; y el de pobreza con una cercanía humilde «a los más pobres y frágiles», que es «puerta de esperanza» y signo de la cercanía del Señor.
Más de 40.000 religiosos
El contexto de esta llamada episcopal toma especial importancia si se tiene en cuenta la situación demográfica de la vida religiosa en España. Según datos de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), en nuestro país hay aproximadamente 32.531 religiosos y religiosas de vida activa, además de 7.664 monjes y monjas de clausura y unos 8.000 misioneros desplegados en misiones fuera de España. Una cifra que lleva décadas en descenso por la falta de nuevas incorporaciones que compensen los fallecimientos.
Por ese motivo, el mensaje de la Comisión Episcopal –que está presidida por el obispo de León, monseñor Luis Ángel de las Heras, claretiano, y de la que forman parte otros cuatro obispos, entre ellos el arzobispo franciscano de Mérida-Badajoz, monseñor Rodríguez Carballo, y el prelado cisterciense de Gerona, monseñor Octavi Vila– subraya que esta jornada es una invitación a renovar la vida religiosa «desde la raíz de la consagración» para ser un «signo vivo de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, especialmente en las periferias humanas y existenciales».
La Jornada llega en un momento en que la Iglesia universal y particular reflexionan sobre la comunión, la participación y la misión, alentando a todos los consagrados a ser «fuente de fraternidad y testimonio evangélico», con la certeza de que su entrega, aunque exigente, es «expresión auténtica de amor a Dios y a los hermanos».