Andrei llegó a España junto a su esposa y sus cuatro hijos al día siguiente de estallar la guerra en Ucrania. Conoció al padre José Miguel de Haro, misionero redentorista y párroco del Santísimo Redentor de Madrid, a través de las Agustinas de la Conversión, y este decidió ayudarle «dándole trabajo en vez de limosna». Tras seis meses de dedicación, ha podido ver recompensado el fruto de su esfuerzo. «Me gustaría que la gente, cuando contemple las pinturas, tenga una esperanza», comentaba recientemente. El artista domina la técnica iconográfica que ha empleado para elaborar las sobresalientes obras. En la imagen, un ángel retiene el brazo de Abraham, a punto de sacrificar a su hijo Isaac.