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Una religiosa trata de calentar sus manos sobre un radiador

«Gracias a su generosa ayuda hemos podido recargar el gas para la calefacción»

La fundación DeClausura logra reunir más de 100.000 euros en micro donaciones para que las religiosas de 80 conventos españoles pasen un invierno menos gélido

«el frío que, como decía Santa Teresa, es mucho en estas tierras de Castilla», será un poco más benévolo en este invierno para las clarisas. No se indica exactamente de dónde son, pero el suyo es uno de los numerosos agradecimientos que han llegado a la sede de la fundación DeClausura por organizar la exitosa campaña de micro mecenazgo que permitirá que 80 conventos de toda España pasen menos frío este invierno.

Las carmelitas descalzas son otras de las beneficiadas por los más de 100.000 euros en donativos que ha logrado reunir DeClausura en apenas un mes y que ha distribuido entre todos los cenobios: «Nosotras no tenemos calefacción, y Lérida es, de suyo, una ciudad muy fría, de clima continental, famosa por la niebla que a veces se instala días seguidos, haciendo que la sensación de frío sea mayor». «Nos defendemos del frío y la humedad con estufas eléctricas de aceite o de butano en los lugares comunes y en las celdas de las enfermas, lo que supone que la factura del gas y de la luz suban considerablemente en los meses de invierno. Eso supone mucho para nuestra justa economía», confiesan. «La fundación no haría nada sin vuestros generosos y anónimos donativos. No os conocemos, pero el Señor sí lo ve todo y a Él pedimos os recompense como sólo Él sabe hacerlo», añaden.

«Gracias a la generosidad de tantas personas, monjas y monjes de distintos monasterios de España pueden afrontar los meses más fríos con un poco más de calor y alivio. Sus palabras reflejan mejor que ningún otro dato el impacto real de esta ayuda», han señalado desde la fundación.

Cariño y comunión

La ayuda, además, no se percibe solo en clave económica: «Nos conmueve especialmente saber que esta ayuda es fruto de la generosidad de tantos bienhechores anónimos. A través de ellos sentimos la cercanía, el cariño y la comunión de tantas personas que, aun sin conocernos personalmente, nos sostienen con su solidaridad», reconocen las Hermanas Pobres de Santa Clara. «Gestos como el de ustedes logran encender, no sólo el fuego que calienta el ambiente, sino, además, ese otro fuego que nos impulsa a permanecer en esta misión que el Señor ha tenido a bien encomendarnos», agregan las hermanas cistercienses.

Otra comunidad de clarisas explica la realidad de la mayoría de los conventos españoles: «La calefacción solo la encendemos dos horas a la mañana y dos por la tarde». Gracias a la ayuda aportada por DeClausura, las religiosas clarisas han podido «duplicar este año» el número de horas. «Los inviernos para nosotras suelen ser duros. Estos días, las ancianas, al verse con unos pocos grados más de calor, me dicen que tenemos que rezar mucho por las personas que tan generosamente nos ayudan», explica una clarisa. «Por mucho que les exprese, me voy a quedar corta. Que el Señor les dé a conocer nuestro profundo agradecimiento. Nosotras les pedimos bendiciones abundantes para todas sus familias, y aprovechando de sus ayudas, no desaparezca nunca en la Iglesia nuestra forma de orar por todos», concluye la religiosa de clausura.