Fundado en 1910
TRIBUNAJuan Antonio Corrales Muñana*

La eliminación del clero como objetivo (II)

El párroco, don Paulino Izquierdo Román, llevaba 19 años en el pueblo, por lo que era muy querido. Algunos testimonios afirman que recibió más de cien tiros

Dejamos atrás el sur de la provincia de Cáceres para dirigirnos hacia el norte, concretamente a la zona de la misma que limita con la provincia de Toledo. Desde un primer momento la provincia de Toledo se alía con la causa republicana. Cáceres ya dijimos se une a la nacional, por lo que el límite de ambas provincias se convierte en lugar de escaramuzas de un bando a otro. Muchos de los pueblos de la zona sufrirán las incursiones de los milicianos republicanos que, entre sus tropelías, incluían al clero y los edificios religiosos. La mayoría de estos pueblos, aunque de la provincia de Cáceres, pertenecen a la diócesis de Toledo, salvo El Gordo y Berrocalejo, actualmente de nuestra diócesis de Plasencia, pero en ese momento pertenecientes a la de Ávila.

Más al norte, la localidad de Madrigal de la Vera, también sufrirá los efectos de estas incursiones. Muy próxima al límite provincial se encuentra la localidad de Peraleda de la Mata. Las fuerzas republicanas dominaran el pueblo durante prácticamente todo el mes de agosto de 1936. Durante su dominio, muchas personas tendrán que abandonar el pueblo por el temor a ser detenidos o delatados por sus ideas políticas.

Uno de los primeros objetivos de las nuevas autoridades serán los edificios religiosos. La iglesia parroquial es desprovista de todas sus imágenes, que fueron arrastradas por todo el pueblo destrozándolas completamente, aunque respetaron los retablos. La ermita de San Vicente fue bombardeada, quedando en estado ruinoso y desapareciendo todo lo que en ella había. La ermita del Cristo fue también saqueada y destrozadas todas sus imágenes.

El párroco, don Paulino Izquierdo Román, llevaba 19 años en el pueblo, por lo que era muy querido. Era natural de Higuera de Albalat, donde había nacido el 24 de junio de 1875. Recibe la ordenación sacerdotal el 27 de mayo de 1899. Su primer destino será como coadjutor en La Cumbre, después ecónomo de Pago de San Clemente y Romangordo, Serrejón, y por ultimo párroco de Peraleda.

El párroco posterior lo califica como celoso y caritativo, dedicando mucho de su tiempo al Sindicato Católico-Agrario que existía en la localidad. En los meses anteriores al inicio de la contienda civil, fue objeto de burlas y vejaciones que, según los testimonios, llevaba con gran paciencia.

En la mañana del 29 de julio es detenido por la llamada «Columna Fantasma» también conocida como «Columna Uribarri», muy activa en la zona de Guadalupe que, haciéndose pasar por falangistas, engañaron a su sobrino a quien también detienen. A las dos de la tarde ambos son fusilados junto a la casa de la dehesa «La Finca» recibiendo varios disparos de fusil. Algunos testimonios afirman que recibió más de cien tiros. Su cuerpo permanecerá allí tirado hasta que el día 31 es llevado al cementerio de Peraleda, donde es enterrado en una sepultura en la tierra con lo que llevaba puesto.

Juan Antonio Corrales Muñana es el párroco de Jaraíz de la Vera (Cáceres) y ha publicado el artículo en la revista diocesana 'Iglesia en Plasencia'