Fundado en 1910

El Premio se ha convertido en «una de las convocatorias internacionales más consolidadas en el ámbito de la poesía contemporánea en lengua española»Getty Images

¿Tienes algún buen poema místico? Puedes ganar hasta 7.000 euros

La fundación Fernando Rielo convoca la 46ª edición de su Premio Mundial de Poesía Mística

«La poesía mística tiene por finalidad la confesión de la fe». Así se manifestaba Fernando Rielo Pardal (Madrid, 1923 - Nueva York, 2004), fundador de los Misioneros y Misioneras Identes (un instituto de vida consagrada) y pensador, filósofo, metafísico, escritor y poeta. «La palabra humana, siendo imagen y semejanza de la palabra divina, debe trazar con mística pincelada un lenguaje de perfumadas esencias escondidas que evoque, sin ambages, el celeste destino humano», añadía poéticamente.

Desde hace 46 años, la fundación Fernando Rielo convoca y patrocina el Premio Mundial de Poesía Mística, que acaba de convocar su nueva edición. Hasta el próximo 15 de octubre se podrán presentar poemarios inéditos en español o en inglés, o traducidos a uno de estos dos idiomas, sobre poesía mística, es decir, «aquella que expresa los valores espirituales del hombre en su honda significación religiosa», según ha explicado la fundación en las bases del Premio.

El ganador se llevará 7.000 euros, además de una medalla conmemorativa y la publicación de la obra. El concurso se ha convertido ya en «una de las convocatorias internacionales más consolidadas en el ámbito de la poesía contemporánea en lengua española», y esta edición llega, según sus organizadores, «tras un año especialmente fecundo por la calidad, diversidad y hondura de las obras presentadas».

«Lejos de toda evasión o exotismo espiritual, el Premio propone una comprensión exigente y amplia de la poesía mística», señalan. En palabras de Fernando Rielo, «esta poesía no se define por tratar a Dios como un tema literario ni como un recurso estético, sino por ser elevación a arte de la unión de amor con el Absoluto, hasta el punto de que toda la constante poética ha de evocar esa unión de modo esencial y vivo: una experiencia íntima hecha lenguaje».