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Cyprian Michael Iwene Tansi fue beatificado el 22 de marzo de 1998 por Juan Pablo IIAFP FILES via Getty Images

La sorprendente vida del posible primer santo de Nigeria: evangelizaba en bicicleta y suscitó 200 vocaciones

El beato africano está a las puertas de la canonización, y su testimonio propició «tres o cuatro obispos, un cardenal, religiosas y más de doscientos seminaristas»

Nigeria es un gigante de la fe. Con 35 millones de católicos y una alta tasa de asistencia religiosa, la nación más poblada de África todavía no tiene un santo nativo en los altares. Sin embargo, todo puede cambiar con la canonización del beato Cipriano Miguel Iwene Tansi.

Uno de sus mayores promotores es el cardenal Francis Arinze, de 93 años, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El purpurado le conoció bien, pues el propio Tansi lo bautizó y le enseñó a acolitar. «Verlo celebrar la misa era un sermón en sí mismo», recuerda el Cardenal en una entrevista para EWTN News. Tansi «dormía sobre piedras y comía lo mínimo», pero desbordaba una «alegría contagiosa» que atraía a los jóvenes hacia el sacerdocio. «Verlo celebrar la misa era inconfundible», añade.

Cuadro del beato Cipriano Tansi en el apartamento del cardenal ArinzeCourtney Mares

Tansi no fue un místico inmóvil. Fue un apóstol que recorrió selvas y caminos en bicicleta para llevar el Evangelio. Su historia, sin embargo, empezó siendo marcada por un inicio trágico —su madre fue condenada a muerte por un chamán local—. Tras ser bautizado a los 9 años, Tansi se convirtió en uno de los primeros sacerdotes nativos de su región, y entre los frutos apostólicos de toda una vida de misión se cuentan «doscientos sacerdotes de esas zonas: tres o cuatro obispos, un cardenal, religiosas y más de doscientos seminaristas», explica Arinze.

Tras años de servicio incansable, Tansi buscó la soledad en la abadía trapense del Monte San Bernardo en Inglaterra, donde murió en 1964. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1998, convirtiéndose en el primer africano occidental en alcanzar ese honor. Ahora, solo un milagro documentado lo separa de la canonización oficial.

¿Por qué Nigeria ha tardado tanto?

Según el cardenal Arinze, la conferencia episcopal nigeriana tiene una «tendencia a pensar en construir una iglesia, una escuela, un seminario o un convento», pero no se esmera en promover los procesos de canonización. En 2023 se abrió una causa para Vivian Ogu, una adolescente católica de 14 años nacida en Nigeria, asesinada en 2009 después de negarse a sufrir violencia sexual. No hay que «centrarse sólo en las causas de santidad del clero», recuerda el cardenal. Porque «si sólo se beatifican clérigos, se da la impresión de que para ser un buen cristiano hay que ser clérigo», afirma.

Los cristianos de Nigeria están listos para su primer santo. Solo falta que el cielo —y el Vaticano— confirme, con un último milagro, lo que millones ya saben: que el beato Tansi encarnó la frase de Cristo: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!» (Lc 12,49).