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Monseñor José Antonio Satué, obispo de Málaga

Monseñor José Antonio Satué, obispo de MálagaDIÓCESIS DE MÁLAGA

El obispo de Málaga: Bendecir a homosexuales «que tienen un proyecto de pareja es un paso adelante»

Monseñor José Antonio Satué alega que «matrimonio para nosotros siempre será, creo, hombre y mujer, pero ciertamente, tendremos que buscar la manera de encajar mejor en nuestra práctica esta realidad que es innegable»

El obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué (Huesca, 1968), «cree» que «nunca habrá un matrimonio de personas del mismo sexo, porque el matrimonio para nosotros es entre hombre y mujer», pero «la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo sí que, bajo mi punto de vista, es un paso adelante».

El prelado se ha manifestado así en una entrevista concedida al diario Málaga Hoy, en la que ha añadido que, como el hecho de que existan parejas en situación irregular «es innegable», «ciertamente, tendremos que buscar la manera de encajar mejor en nuestra práctica esta realidad».

Monseñor Satué recoge así la propuesta abierta con Fiducia supplicans, la declaración doctrinal aprobada durante el pontificado de Francisco y firmada por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, aunque la interpretación que de ella hace el prelado no parece ceñirse realmente al texto. Al referirse a las «personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo», la postura del obispo de Málaga chocaría con el número 31 del citado documento, donde se hace mención a «aquellos que, reconociéndose desamparados y necesitados de su ayuda, no pretenden la legitimidad de su propio status».

Esas personas (no solo homosexuales, sino cualquiera que se encuentre en una situación irregular, según lo definido por el Magisterio de la Iglesia), «ruegan que todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y relaciones, sea investido, santificado y elevado por la presencia del Espíritu Santo». La finalidad de esta bendición está encaminada a que «las relaciones humanas puedan madurar y crecer en la fidelidad al mensaje del Evangelio, liberarse de sus imperfecciones y fragilidades y expresarse en la dimensión siempre más grande del amor divino».

Es decir, no se trata –si nos atenemos al controvertido documento vaticano– de bendecir sin más a quienes tienen «un proyecto de pareja del mismo sexo» y quieren proseguir adelante con él, sino para pedir «la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente su voluntad».

¿La homosexualidad es pecado?

Preguntado por «si la homosexualidad es pecado», monseñor Satué responde, como enseña la Iglesia, que «ser homosexual no es pecado», aunque tampoco aclara si los actos homosexuales lo son. «La aportación del Papa Francisco ha sido maravillosa, porque nos ha hecho caer en la cuenta de una cosa que es muy importante, y es que el Evangelio, la vida de fe, no es para los que se consideran santos, no es para aquellos que están cumpliendo desde fuera todas las normas, sino que es para todos», prosigue. «Creo que hemos tomado mayor conciencia de que, a una persona por ser homosexual no se le puede discriminar, ni podemos poner más sufrimiento en historias que desgraciadamente han tenido mucho sufrimiento», observa.

Respecto a la ordenación sacerdotal de mujeres, el obispo de Málaga afirma que «esa es una puerta que, hoy por hoy, está cerrada». «No es una posibilidad cercana, pero creo que tenemos un desafío anterior, y es que las mujeres participen en todo aquello que es posible que puedan participar, y que todavía no participan, o no suficientemente», añadió. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II cerró de manera definitiva la puerta al sacerdocio femenino mediante la carta apostólica Ordinatio Sacerdotalis, publicada el 30 de mayo de 1994. Posteriormente, en 2018, Francisco se refirió al Magisterio establecido por su predecesor: «Juan Pablo II fue claro y cerró la puerta al sacerdocio, yo no vuelvo sobre este tema».

Donde monseñor Satué no ha dejado lugar a dudas ha sido en su defensa de la vida y su condena del aborto: «Hay una vida humana por el medio», ha zanjado. «Si la cosa fuera tan sencilla como que es un pedazo del cuerpo de la mujer, la Iglesia no pondría ningún tipo de problema, pero cuando hay una vida humana, la vida humana merece ser protegida absolutamente», ha sentenciado.

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