En el 2015 se bautizaron 4 adultos en el domingo de Resurrección, este año ya van 45 bautizados
Zaragoza vive un 'boom' de adultos que descubren la fe y se bautizan: «El número ha crecido un 164%»
La archidiócesis registra un crecimiento sin precedentes de adultos que se bautizan gracias a «tantos sacerdotes y catequistas que hacen posible este renacer»
la archidiócesis de Zaragoza está viviendo un momento muy especial, recibiendo cada año que pasa a más y más adultos que deciden bautizarse y formar parte de la comunión de la Iglesia. Lo que antes era un fenómeno minoritario se ha convertido en un movimiento creciente que sorprende incluso a los responsables pastorales. Cada vez más hombres y mujeres, tras un proceso de búsqueda interior o un encuentro personal con la fe, llaman a las puertas de las parroquias para iniciar el itinerario del catecumenado. Las cifras lo respaldan: se está viviendo un auténtico «despertar» religioso en la edad adulta.
Los datos de la última década revelan un aumento sorprendente. En 2015 apenas se registraron 4 bautismos, mientras que en este 2026 —los tres meses que llevamos— la cifra se eleva ya a 45 personas que han recibido este sacramento, multiplicando por diez los registros de hace una década y casi triplicando los de 2025, cuando fueron 17. Y aún quedan nueve meses para que el año concluya, así que se prevén un aumento de bautismos en la archidiócesis, sumados a los 45 ya mencionados.
Los catequistas diócesanos «cuidan especialmente la acogida y las distintas 'entregas', como la de la Biblia y el Credo»
Un «noviciado de la vida cristiana»
El itinerario catecumenal cuida especialmente los tiempos de discernimiento, las celebraciones litúrgicas y las 'entregas' (simbólicas) —como las del Credo o la Biblia—. No obstante, la archidiócesis subraya que el proceso no culmina con el bautismo, la confirmación o la eucaristía. La última etapa, llamada 'mistagógica' (del griego 'mystagōgikós', en español, 'iniciación en los misterios'), es la que presenta un mayor reto, afirma la sede aragonesa. Este capítulo en la vida de los que se incorporan a la Iglesia significa la incorporación real a la comunidad. La archidiócesis quiere tomar medidas al respecto, a saber:
— Fortalecer el papel del padrino o madrina como acompañantes auténticos en la fe.
— Garantizar la integración comunitaria de los nuevos cristianos (neófitos) en la vida parroquial.
— Atender el aumento de adolescentes que solicitan sacramentos y requieren un acompañamiento más personalizado.
Las conclusiones que la archidiócesis saca son claras: seguir construyendo una Iglesia que escucha, acoge, forma y acompaña, porque el renacer de la fe en adultos es hoy una de las señales más esperanzadoras de la vida cristiana en la capital de Aragón.