Monseñor Argüello, en el centro, entre los cardenales Cobo y Omella
Los ocho bulos que ha desmontado monseñor Argüello antes de la visita de León XIV a España
En su discurso inaugural de la Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal no ha querido esquivar ningún tema espinoso
Es la última Asamblea Plenaria que reunirá a todos los obispos españoles antes de la visita de León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio. Desde hoy y hasta el viernes, cerca de un centenar de obispos se congregan en la madrileña sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) para ultimar los detalles del viaje apostólico del Santo Padre.
Durante el discurso inaugural de la jornada, monseñor Luis Argüello, presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid, ha realizado una precisa y detallada radiografía de la sociedad española actual, y ha abordado varios temas que encienden acalorados debates.
«La nunca superada 'cuestión modernista'»
Es un tema que no suele salir a colación, salvo en entornos tendentes al tradicionalismo en la Iglesia –y, por ello, habitualmente silenciados–: «La nunca superada 'cuestión modernista'», como la ha citado el presidente de la CEE. «Pelagianos y gnósticos reaparecen», ha alertado monseñor Argüello, quien ha indicado que «el final del tiempo moderno, con sus transformaciones en la antropología, en la organización política de las naciones y en la concepción del progreso, supone el territorio actual de la nunca superada 'cuestión modernista' que se trata de responder a preguntas permanentes: ¿Cómo ser católico hoy y aquí?, ¿Cómo ha de situarse la Iglesia en su manera de estar en el mundo y en el diálogo con los poderes públicos? ¿Cómo nos ayuda o dificulta el 'progreso humano' en nuestro camino de santidad hacia el cielo?».
Los obispos españoles, durante el discurso de monseñor Argüello
Ya no «opinas», sino que «eres»
«El miedo es el pegamento más fuerte de la polarización. No se ve al oponente como alguien con quien se discrepa, sino como una amenaza existencial. Se cultiva la sensación de que, si el otro bando gana, el estilo de vida propio o los valores fundamentales desaparecerán», ha advertido el arzobispo de Valladolid. «Diversas emociones se ponen en juego y se alimentan en la polarización, como la indignación moral o la convicción de que el otro no solo está equivocado, sino que es 'malo' o 'inmoral'», ha alertado, lo que, unido «al resentimiento acumulado desde el que se juzga que el otro grupo ha recibido privilegios injustos, o ha causado daños históricos, es lo que justifica la hostilidad, la deshumanización y el desprecio que rompe el puente del diálogo y hace perder la capacidad de ver al oponente como un ser humano con miedos y deseos similares».
De este modo, según el prelado, «se reduce a la otra persona a un estereotipo o a una caricatura; la superioridad moral otorga la satisfacción narcisista de sentir que uno posee la verdad absoluta y que los demás son ignorantes o están manipulados».
Lo que el Papa les dijo (y no les dijo)
Monseñor Argüello ha recordado el encuentro que mantuvo la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal con el Papa León XIV el pasado 17 de noviembre en el Vaticano. En él, el Santo Padre advirtió «del riesgo de la ideologización de la fe». «Casi tres meses después, surgió una polémica típicamente polarizadora sobre a quién se señalaba en esa conversación», ha constatado, en referencia a diversas informaciones publicadas por medios de izquierdas –y desmentidas de inmediato por la CEE– que incluso señalaban que «Vox era la principal preocupación del Papa en España».
Los obispos, reunidos esta mañana en la sede de la CEE
«La vida eclesial y la acción pastoral se ven afectados por reduccionismos ideológicos», ha lamentado el presidente de los obispos.
Personas homosexuales
«Las ideologías de género tienden a anular el significado de la diferencia sexual y el valor de la biología para reducirlo todo a cultura y al poder de decidir sobre el propio cuerpo», ha constatado el prelado. También se ha referido a las dificultades impuestas en torno «al acompañamiento adecuado a personas con diversa orientación sexual, que forma parte de lo que la Iglesia ha de realizar con todos, y que se ve interferido por presiones ideológicas que pretenden que el acompañamiento para vivir y abordar su situación personal y eclesial ha de suponer un cambio radical en la visión católica de la antropología y la sexualidad».
El peligro de los nacionalismos
«También en la cuestión nacional y los diversos sentimientos nacionalistas, el emotivismo se hace presente de nuevo, dando pie a tensiones eclesiales y a pretensiones ideológicas que quieren manipular las innegables raíces y cultura cristianas que han ayudado a conformar tanto la conciencia de patria como la idea política de nación, nacionalidades y regiones», ha reconocido monseñor Argüello.
El dios Progreso
«El Progreso como ideología sustitutiva de la esperanza en la vida eterna no pasa por sus mejores momentos, después del fracaso de las ideologías que prometían el paraíso en la tierra», ha ironizado el presidente de la CEE. Sin embargo, «pone hoy el acento en la confianza en las nuevas tecnologías derivadas de la inteligencia artificial para vencer al mal, sustituyendo la frágil libertad humana por algoritmos, y pretendiendo alargar la vida en propuestas reservadas hoy a los poderosos de la tierra».
El «deseo desmedido de intervenir» del Estado
Donde monseñor Argüello ha puesto también un especial énfasis ha sido en las relaciones Iglesia-Estado. «El Estado es aconfesional, pero el Gobierno tiende a tomar posturas 'confesionales' en materia antropológica, definiendo el comienzo y el final de la vida, la definición del matrimonio y de la familia, y el significado de la sexualidad humana con criterios de fe ideológica, al margen de la ciencia y de las experiencias humanas más elementales», ha denunciado.
«Tiene también una mirada confesional sobre la historia, y selectiva sobre las víctimas», ha añadido, a la vez que «manifiesta un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes en lo político y la libre concurrencia en lo económico, además de una doble vara de medir, según a quién afecten los asuntos de abuso de poder o de corrupción».
La arrogancia de Bolaños
Al presidente de los obispos no le ha temblado el pulso a la hora de desacreditar el papel del Gobierno de Pedro Sánchez en los casos de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia católica. «El ministro de Justicia ha llegado a decir: 'el Gobierno decide y la Iglesia paga'», ha dicho, recuperando las palabras de Felix Bolaños de hace unas semanas. «Nos preocupa la insistencia del Gobierno, al comentar el acuerdo, en no reconocer las reparaciones ya realizadas e insistir en que todo comienza ahora, así como en reducir toda la reparación a indemnización económica», ha lamentado monseñor Argüello.