Said Abdelrazek, el egipcio torturado y encarcelado por ser cristiano
El egipcio convertido al cristianismo que se enfrenta a torturas y cadena perpetua
Said Abdelrazek se encuentra actualmente en prisión esperando juicios por profesar su fe en público
El ciudadano egipcio de 30 años Said Abdelrazek, de nacimiento musulmán, se convirtió al cristianismo en 2016, tras estudiar religiones comparadas y después de años de reflexión personal. Tras su conversión, empezó a profesar su fe de manera pública en su país de origen, Egipto. Esta nación africana es estado padre del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el cual protege el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, lo que incluye el derecho a elegir o cambiar la propia religión.
No obstante, al poco tiempo de su conversión, las autoridades egipcias lo persiguieron y sometieron a detenciones arbitrarias y vigilancia. Estas persecuciones inentendibles le obligaron a huir a Rusia en 2018, donde solicitó asilo y obtuvo el estatus de protección temporal durante un año. Tiempo después, en 2024, las autoridades rusas lo deportaron a Egipto, violando del principio de no devolución, el cual prohíbe a los Estados devolver, extraditar o trasladar de cualquier otra forma a personas a un país donde corran un riesgo real de persecución, tortura u otras violaciones graves de derechos humanos. Ahora ya, está oficialmente registrado como preso de conciencia religioso internacional por la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF).
Torturas y juicios
Tras la deportación a su país de origen, los agentes egipcios de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) detuvieron a Abdelrazek en su llegada al aeropuerto. Luego lo trasladaron a un lugar no revelado de Alejandría y lo sometieron a desaparición forzada durante 10 días. Los medios International Christian Concern, Premier Christian News y el movimiento Amnistía Internacional aseguran que durante ese periodo, los agentes de la NSA lo sometieron a tortura y otros malos tratos al intentar borrarle los tatuajes cristianos —incluida una cruz de grandes dimensiones—, lo que le causó intenso dolor y sangrado en los brazos. También lo mantuvieron suspendido durante horas en posición de «crucifixión». Antes de dejarlo en libertad, lo interrogaron sobre sus creencias y lo presionaron para que reconsiderase su conversión y facilitase información sobre otras personas conversas.
En julio de 2025, fuerzas de seguridad detuvieron a Said Abdelrazek en su casa de El Cairo, después de que éste hubiera buscado vías legales para cambiar de religión en sus documentos nacionales de identidad, para que reflejasen su fe cristiana. A continuación, fue interrogado por la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado (SSSP), que lo acusó de «establecer y dirigir un grupo en violación de la ley», «financiar al grupo con el objetivo de cometer delitos» y «desprecio de la Esencia Divina [de Dios] y publicación de contenido que daña la religión islámica». En abril de 2026, fue llevado ante los tribunales con cargos derivados íntegramente de su conversión al cristianismo y de sus intentos de ejercer su derecho a la libertad de creencia. De ser declarado culpable, podría ser condenado a cadena perpetua. En este periodo, las fuentes citadas confirman que se han vulnerado sus derechos a un juicio justo, incluido el relativo a una defensa adecuada.
Reclusiones «crueles e inhumanas»
Abdelrazek se encuentra actualmente recluido en la prisión 10 de Ramadán, en donde le niegan acceso adecuado a su asistencia letrada, que sólo pudo visitarlo en una ocasión, en enero de 2026
Desde su detención en 2025, su prometida, ciudadana australiana, reclama públicamente una intervención diplomática urgente y ha manifestado su preocupación por la falta de medidas decisivas. También asegura que Abdelrazek padece un dolor extremo y sin diagnóstico en la zona lumbar y las vías urinarias. Varias organizaciones de derechos humanos han instado al gobierno australiano a agilizar el proceso de visado y a presionar a las autoridades egipcias para que lo dejen en libertad de inmediato, presiones que por ahora parece que no dan fruto alguno.
Durante su primera audiencia judicial, en abril de 2026, su asistencia letrada solicitó que un médico examinase con urgencia a Said Abdelrazek, pero la solicitud fue desestimada. Además, la asistencia letrada sólo pudo proporcionarle ropa de invierno, una manta y artículos de higiene en la única ocasión que pudo visitarlo, en enero de 2026. Desde entonces, las autoridades penitenciarias prohíben a su familia y a su asistencia letrada llevarle alimentos, ropa y medicamentos.
El movimiento Amnistía Internacional, ha documentado ampliamente las condiciones de reclusión crueles e inhumanas en esta prisión, marcadas por severas restricciones en cuanto a movimiento, exposición a la luz solar y contacto con la familia. A todas las personas presas se las priva de luz solar, ya que no se les permite hacer ejercicio diario al aire libre, y muchas permanecen confinadas en sus celdas durante 23 horas al día, con un máximo de sólo una hora de ejercicio en un pasillo interior del edificio, en lugar de al aire libre. Familiares de personas detenidas han denunciado además registros corporales invasivos por parte del personal de vigilancia, así como una inspección antihigiénica de los alimentos llevados por las familias, que siguen siendo la principal fuente de nutrición debido a la mala calidad y a las raciones insuficientes de las comidas de la prisión.
Persecución del gobierno egipcio al cristianismo
En Egipto, las personas cristianas nacidas musulmanas llevan tiempo afrontando hostigamiento por parte del gobierno, en algunos casos con procesamientos penales por cargos de «desprecio de las religiones», en particular si se sospecha que hacen proselitismo o si tratan de cambiar su religión en sus números de identificación nacionales.
En los últimos meses, las autoridades egipcias han intensificado su represión contra las personas que no profesan creencias aprobadas por el Estado. El gobierno egipcio persigue cada vez más a las personas que tratan cuestiones religiosas en Internet, en incumplimiento de las obligaciones internacionales del país en materia de derechos humanos. Entre mediados de julio de 2025 y el 1 de enero de 2026, las fuerzas de seguridad detuvieron al menos a 29 personas en seis gobernaciones debido a la publicación de contenidos en línea que se apartaban de las narrativas religiosas autorizadas por el Estado; al menos cuatro de las personas detenidas denunciaron tortura tras su detención, a al menos 11 se les negó asistencia letrada durante el interrogatorio, y una murió bajo custodia.