Aunque se desconoce la fecha exacta en que fue realizado, algunos autores aseguran que podría haber sido tallado entre los años 1523 y 1537, ya que en una de las claves de la bóveda de la capilla mayor que lo cobija está colocado el escudo de armas de fray Juan Álvarez de Toledo, que fue obispo de Córdoba en esos años y que posteriormente llegaría a ser cardenal.
Para algunos expertos, contiene numerosas similitudes con algunos retablos de las escuelas de los célebres escultores Damián Forment y Pedro Berruguete. Consta de cuatro cuerpos que se subdividen en cinco calles, separadas con pilastras coronadas por capiteles corintios.
En el retablo hay 18 hornacinas cuadradas con relieves en su mayoría, aunque otras albergan esculturas exentas de una calidad algo inferior.