El presidente de la CEE, monseñor Luis Argüello, durante su balance de la visita de León XIV
Argüello califica de «invasión» lo ocurrido en Ceuta y afirma que «la demografía es un arma»
El presidente de la Conferencia Episcopal Española denuncia que «se utilice a las personas» «en favor del lucro y del poder»
«Las migraciones forman parte» de la estrategia de «la biopolitica», que «es clave en el actual poder mundial». Así lo ha denunciado esta mañana el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello. En un mensaje publicado esta mañana en X, ha lamentado que «se juega con la vida y se utiliza a las personas –sus sueños, hambre, sexualidad y datos– en favor del lucro y del poder». «Las migraciones forman parte de esta estrategia. La invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma», ha sentenciado.
Las declaraciones de Argüello contrastan con las de algunas organizaciones de la Iglesia, que en los últimos días se limitaban a pedir ayudas para hacer frente a «las necesidades más urgentes» de los inmigrantes. El propio obispado de Cádiz y Ceuta decretó que las colectas de las misas que se celebren hoy domingo en las ocho parroquias de Ceuta se destinen íntegramente a paliar la situación.
El viernes, el director de Migraciones de la CEE, el sacerdote Fernando Redondo, consideraba que «lo que está pasando no tiene nada que ver con la regularización extraordinaria, que ha sido muy positiva y era necesaria». De este modo, desvinculaba lo ocurrido en Ceuta (que monseñor Argüello sí ha calificado de «invasión») con cualquier «efecto llamada», aunque reconocía que los Gobiernos tienen la potestad de «controlar las fronteras» y tratar de «ordenar» los flujos de personas.
De modo similar se manifestó este sábado monseñor Xabier Gómez, OP, obispo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) y antecesor de Redondo en el cargo, que asumió las directrices que estableció León XIV durante su visita a las Islas Canarias de principios de junio: «No basta con gestionar las llegadas, distribuir cifras, reforzar las fronteras o lamentar muertes cuando ya han ocurrido». «Necesitamos 'canales legales y seguros', una lucha decidida contra los traficantes, la búsqueda de la veracidad de las historias y, sobre todo, también defender 'el derecho a no tener que migrar'», subrayaba monseñor Gómez. Por último, rescató el mensaje que le dio el Pontífice a los inmigrantes: «'No entregáis vuestra existencia a quienes comercian con ella', porque las falsas promesas son 'cantos de sirena' e 'industrias de muerte'».