El nuevo administrador apostólico, el padre Mario León Dorado, misionero oblato de María Inmaculada
Roma designa un administrador apostólico para Rabat mientras se investiga al cardenal López Romero
El sacerdote español Mario León Dorado, misionero Oblato de María Inmaculada, asumirá todas las funciones del purpurado
el padre Mario León Dorado, misionero Oblato de María Inmaculada (OMI), ha sido designado administrador apostólico de la archidiócesis de Rabat (Marruecos), según ha anunciado su congregación religiosa a través de las redes sociales. El sacerdote español asume el cargo del también español cardenal Cristóbal López Romero, salesiano, después de que éste se apartara del cargo tras denuncias de «comportamiento inapropiado» el pasado 8 de julio.
«Misionero OMI español y sacerdote desde 2001, el padre Mario ha dedicado gran parte de su ministerio a la misión en el Sáhara Occidental. Desde 2013 es prefecto apostólico del Sáhara Occidental, donde ha prestado su servicio en un contexto de mayoría musulmana, promoviendo el encuentro, el diálogo interreligioso y la cercanía a las personas más pobres y vulnerables», define el comunicado de la congregación religiosa.
ACI Prensa ha tenido acceso al decreto remitido por la Nunciatura Apostólica en Marruecos, mediante el cual se comunica la decisión a través de una carta firmada por el nuncio apostólico, monseñor Alfred Xuereb, fechada el pasado 1 de agosto de 2026.
El sacerdote ha sido nombrado como administrador apostólico sede plena, una práctica no muy habitual, que se utiliza cuando el obispo titular de una diócesis permanece en el cargo, pero no puede ejercer temporalmente el gobierno pastoral de la misma. En estas circunstancias, la Santa Sede encomienda la administración ordinaria de la diócesis a otro obispo o sacerdote hasta que se resuelva la situación que ha motivado la medida.
Fue el propio cardenal López quien decidió apartarse de su archidiócesis el pasado 8 de julio: «Voy a tomar distancia, no presidiendo ninguna celebración pública y no interviniendo en ninguna actividad pastoral», afirmaba en un comunicado.
El salesiano, de 74 años, ha negado rotundamente haber cometido actos de agresión, violencia o acoso sexual. En sus declaraciones, ha subrayado que ya ha respondido ante sus superiores jerárquicos y que mantiene su compromiso de cooperar plenamente con la Santa Sede hasta que se esclarezcan los hechos.