Sacerdotes que se ven beneficiados de las ayudas económicas a la formación de la Fundación CARF
Más de 6 millones de euros para formar a casi 2.000 seminaristas de 85 países: la labor de CARF en un solo año
Han presentado su memoria anual, donde muestran que el 80% de sus ingresos (todo donaciones) van a costear el estudio de futuros sacerdotes
La inspiración de san Juan Pablo II y el impulso del beato Álvaro del Portillo hicieron nacer en 1989 a la Fundación CARF. Desde su origen, los miembros de este organismo de la Iglesia católica se han encargado de rezar por las vocaciones sacerdotales, promover su buen nombre y ayudar económicamente en la formación integral de los seminaristas y sacerdotes diocesanos.
Como hemos podido comprobar mediante la recién publicada memoria anual del año 2025, han sido más de 6,3 millones de euros los que CARF ha destinado a las instituciones académicas de Roma y Pamplona durante el año pasado.
En estas dos ciudades, los futuros sacerdotes se forman en muy variadas materias, como teología, derecho canónico o filosofía. La cifra total incluye así todas las ayudas directas e indirectas para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, religiosos y profesores de religión de las instituciones de ambas ciudades.
La Fundación contribuye con estas cifras a que 1.960 seminaristas y sacerdotes, provenientes de más de 1.200 diócesis de 85 países distintos, puedan continuar sus estudios eclesiásticos con normalidad.
«En este mundo convulso y polarizado, la figura del sacerdote, como puente de paz, de reconciliación y de amor, se vuelve más vital que nunca», ha afirmado Fernando Martí Scharfhausen, presidente de la Fundación CARF, en la presentación de la memoria 2025.
La Fundación CARF no depende de subvenciones públicas. Unos 5.200 donantes anuales garantizan la independencia y continuidad de la institución, entre testamentos y legados, donaciones periódicas y donaciones puntuales.
Desde su origen, gracias todos estos benefactores, han financiado ayudas al estudio a cerca de 30.000 alumnos con escasos recursos económicos de 130 países para que mejoren su formación intelectual, humana y espiritual. Entre ellos, hay 129 estudiantes que han sido ordenados obispos y cuatro de ellos creados cardenales.