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El Papa, durante el último ángelus que rezó en Castel Gandolfo,el pasado 26 de julioEuropa Press

León XIV corrige una «anomalía teocrática» introducida por Francisco en la Constitución del Vaticano

El Pontífice argentino incluyó en 2023 una expresión que suponía un matiz contrario al orden jurídico vaticano y a la propia historia de la Iglesia

León XIV sigue lentamente marcando su impronta precisa y meticulosa en el Gobierno de la barca de la Iglesia, incluso en cuestiones de matiz que tienen, en realidad, mucha más importancia de la que parece.

El último ejemplo ha sido la modificación del texto de la Constitución que rige el Estado del Vaticano, para corregir un importante error jurídico e histórico introducido en 2023 por su predecesor, el Papa Francisco.

En concreto, la nueva Constitución promulgada por Francisco establecía que el Papa ejercía los poderes soberanos sobre el Estado de la Ciudad del Vaticano «en virtud del munus petrino».

Es decir, que su potestad política y temporal se sostenía, según Francisco, en la dimensión espiritual de su misión pastoral (establecida con carácter sobrenatural para el Magisterio eclesial) de guiar, custodiar y mantener la unida de la Iglesia como sucesor de san Pedro, el apóstol elegido por Cristo.

Carácter teocrático «sin precedentes»

Tal y como ha explicado a la agencia Aci Prensa el exdirector de L'Osservatore Romano y profesor de Filología Patrística en la Universidad La Sapienza de Roma, Giovanni Maria Vian, «Francisco introdujo una anomalía que afirmaba que sus poderes como jefe del Estado derivaban de ser el sucesor de Pedro».

Algo que suponía una «novedad absoluta» que «hacía derivar directamente de su condición de sucesor de Pedro también su autoridad sobre el Estado de la Ciudad del Vaticano. Una configuración teocrática sin precedentes en la larguísima historia de la Sede Apostólica», ha explicado Vian.

Un Papa doctor en Derecho canónico

También el padre Roberto Regoli, presidente de la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI y experto en historia y diplomacia eclesial, ha explicado para la misma agencia que «aquella afirmación, desde el punto de vista teológico e histórico, no era adecuada, ni correcta, ni precisa», y su eliminación responde a que «no era necesaria y además resultaba inapropiada».

Ahora, León XIV, que además de haber sido misionero y superior de los agustinos es doctor en Derecho Canónico (y licenciado en Matemáticas) ha querido eliminar, con precisión quirúrgica, esa expresión anómala para devolver la normalidad jurídica a la Constitución de la ciudad del Vaticano.