Fundado en 1910

Los cadáveres yacen cubiertos en el suelo tras los actos de violencia ocurridos durante la noche, en los que más de veinte personas fueron asesinadas por bandas armadas en KenscoffAFP

40 personas son asesinadas en Haití en un ataque de bandas armadas contra una iglesia que servía de refugio

El alcalde de Kenscoff, Massillon Jean, describió la noche de la agresión como «una noche de terror»

Durante la noche del 23 al 24 de agosto, un campamento para personas desplazadas habilitado en una iglesia de la localidad de Kenscoff, en las colinas que rodean la capital, Puerto Príncipe, fue blanco de un brutal asalto por parte de bandas armadas. Según datos proporcionados por las autoridades locales a la agencia AFP, la matanza se ha saldado con cerca de 40 muertos, decenas de heridos y un número indeterminado de secuestrados.

El alcalde de Kenscoff, Massillon Jean, describió a la agencia la noche de la agresión como «una noche de terror». «Hemos contabilizado unos cuarenta cadáveres. La búsqueda continúa. Todavía hay personas desaparecidas», afirmó. Los asaltantes irrumpieron con violencia en el recinto parroquial, ejecutando a varias personas e hiriendo a decenas que habían buscado amparo en el templo tras verse forzadas a huir de la violencia generalizada.

Los miembros de las bandas atacaron a personas desplazadas que se refugiaban en el interior de una iglesia cerca de la capital haitianaAFP

La Iglesia: el último pilar ante el colapso

Este ensañamiento contra un lugar de refugio eclesial ocurre en un contexto de absoluto descontrol territorial. Como ha analizado el experto en geopolítica Jean-Baptiste Noé en el portal católico Aleteia, el ataque a estas instituciones tiene una lectura demoledora: «Dado que la Iglesia es la única estructura política que queda, si es atacada, será el último pilar de Haití en derrumbarse». Noé denunció la «total falta de moralidad por parte de las bandas, que atacan a cualquiera que pueda aportarles dinero».

La Iglesia en Haití lleva años sufriendo una campaña de acoso y privación de libertad de sus miembros. En los últimos tiempos, sacerdotes, monjas y monjes se han convertido en blancos habituales de secuestros por motivos económicos. En febrero de 2023, el padre Antoine fue tomado como rehén por una banda armada, aunque logró escapar, mientras que en marzo de ese mismo año el padre Jean-Yves fue secuestrado.

Posteriormente, en enero de 2024, seis religiosas y, más tarde, seis Hermanos del Sagrado Corazón fueron capturados. Incluso los prelados han sufrido en primera persona las consecuencias del caos: el propio obispo Dumas de Haití resultó gravemente herido en 2025 debido a una explosión ocurrida en la casa donde se hospedaba en la capital.

Una crisis humanitaria sin precedentes

La masacre de Kenscoff es el reflejo de un país que se desangra. Esta localidad de unos 50.000 habitantes ha sufrido de forma recurrente la violencia pandillera durante los últimos dos años debido a los choques entre grupos que buscan expandir su control territorial, recuerda el portal de información religiosa.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de 1,5 millones de haitianos se han convertido en desplazados internos a causa de la violencia, sobre una población total de 11 millones. La crisis humanitaria afecta también al resto del país, registrándose miles de desplazamientos forzosos en departamentos como Artibonite y Cité Soleil.

A pesar del comunicado de solidaridad emitido por la oficina del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, y el anuncio de refuerzos de seguridad en la zona, las fuerzas policiales haitianas continúan luchando sin éxito para recuperar el control del territorio. Ante esta impotencia, se espera el despliegue paulatino de una Fuerza Antigang (FRG) respaldada por la ONU, que estará integrada por 5.500 efectivos policiales y militares extranjeros.