Tendremos que esperar 39 años para que dos perritos vuelvan a encontrarse en la liturgia
Hace dos domingos, el Evangelio de la cananea y la memoria de san Roque produjeron una coincidencia singular
Cristo con la mujer sirofenicia
A mediados de agosto ocurrió algo curioso. El día 16, mientras la Iglesia celebraba el XX domingo del tiempo ordinario, el Martirologio recordaba también a san Roque. Por una singular coincidencia, dos perritos se encontraron así ante nosotros: el del Evangelio de la mujer cananea y el que acompaña a san Roque en sus imágenes.
En el Evangelio, la mujer pide a Jesús que cure a su hija. Ante la aparente dureza de la respuesta, no se retira ni se ofende: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Su fe descubre que incluso una migaja de la misericordia de Dios basta para salvar. Jesús reconoce la grandeza de esa fe y sana a su hija.
El otro perro pertenece al relato tradicional de san Roque. Mientras el santo, contagiado por la peste, permanecía apartado y herido, un perro iba cada día a llevarle un pedazo de pan. Aquel pequeño animal se convirtió así en imagen de una caridad que no abandona al enfermo y sabe encontrarlo incluso cuando todos se mantienen lejos.
Uno de los perros espera las migajas; el otro lleva el pan. Uno nos enseña la humildad de quien sabe pedir y recibir; el otro, la misericordia de quien comparte y sirve. Juntos parecen representar las dos manos de la caridad: una se abre para acoger el don de Dios y la otra se extiende para llevarlo a quien lo necesita.
La memoria de san Roque no sustituyó a la celebración dominical, que litúrgicamente tenía precedencia. Sin embargo, la fecha permitió que su perro dialogara silenciosamente con el del Evangelio.
Hasta 2065
¿Y cuándo volverá a suceder? Habrá que esperar treinta y nueve años. Para que se repita este encuentro, el 16 de agosto debe caer en domingo y coincidir además con el ciclo A de las lecturas, en el que se proclama este Evangelio. El 16 de agosto volverá a ser domingo antes, pero corresponderá a otros ciclos. La coincidencia completa regresará solamente el domingo 16 de agosto de 2065.
Quizá dentro de treinta y nueve años alguien vuelva a descubrirlos juntos. Mientras tanto, los dos perritos nos dejan una sencilla catequesis: nadie es tan pobre que no pueda recibir una migaja, ni tan pequeño que no pueda llevar un poco de pan. La liturgia sabe servirse incluso de estas coincidencias para abrirnos los ojos ante lo esencial.
Claudio Campesato es sacerdote de la diócesis de Padua, Italia. Licenciado en Canto Gregoriano por el Pontificio Instituto de Música Sacra y en Sagrada Liturgia por el Pontificio Instituto Litúrgico de Sant’Anselmo.